Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La pandemia como progreso

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Héctor Aguilar CamínDía con día

La pandemia del coronavirus no tendrá tampoco el efecto devastador sobre ciudades y naciones enteras que tuvo la peste bubónica del siglo XIV, que mató al menos 75 millones de personas

¿Es posible ser optimista frente a la pandemia del coronavirus a un año de su aparición?

Yuval Harari ha hecho algo más que eso en un reciente articulo publicado por Financial Times: “Lecciones de un año de covid” (https://on.ft.com/3ktDlLs).

Harari ha comparado nuestra capacidad de respuesta ante el virus de hoy con la que tuvo la humanidad ante la peste bubónica del siglo XIV o la influenza de 1918. La comparación muestra un gigantesco progreso en la rapidez del diagnóstico y en la producción de las vacunas, ambos procesos cumplidos en tiempos vertiginosos respecto de las referencias históricas.

En consecuencia de tal progreso, se reducirá también el tiempo previsible de la epidemia, la cual podrá controlarse este mismo año en algunos países y en buena parte del planeta el año siguiente. El conteo diario de muertos en el mundo es terrible, pero la plaga del coronavirus no alcanzará, ni remotamente, las proporciones de mortandad de la influenza en el siglo pasado: 50 millones en una población global de un mil 800 millones.

La pandemia del coronavirus no tendrá tampoco el efecto devastador sobre ciudades y naciones enteras que tuvo la peste bubónica del siglo XIV, que mató al menos 75 millones de personas. El coronavirus ha matado 2 millones y medio de personas en una población total de 7 mil 500 millones.

La pandemia nos ha revelado, dice Harari, una de las fortalezas de nuestra civilización. Nuestro mundo ha dejado de ser un mundo físico, en el que las actividades humanas fundamentales requerían un esfuerzo presencial.

Vivimos hoy, dice Harari, en un mundo doble: virtual y real, donde es posible lograr, mediante la automatización y el internet, lo que antes solo podíamos hacer con presencia física: trabajar, comerciar, hacer negocios, enseñar y aprender, comunicarnos, divertirnos.

Héroes de la pandemia son, en un extremo, los científicos, y en el otro los trabajadores presenciales cuyo esfuerzo permite a la humanidad confinarse: trabajadores de la salud, choferes, cajeros, personal de limpia, de entrega de mercancías, de seguridad y similares.

Nunca los seres humanos fueron tan fuertes ante una epidemia como ante el coronavirus. Hay un progreso evidente en esta pandemia. Riesgos también, inesperados.

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