Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

La muerte anda cerca

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Nada como salir por cuenta propia para desarrollar temas o sorprendernos con lo que pasa allá afuera

Cuando somos fotoperiodistas hay que salir a la calle con ganas de ver, con el entusiasmo de que algo pasará apenas al salir de nuestra casa o que recibiremos el bomberazo de nuestra vida.

Sin duda cada profesión tiene una esperanza siempre de colocarlos en la línea de fuego y sobre salir. A veces pasa, a veces no; o bien no llega cuando se espera, pero llega años después.

El fotoperiodista con una agenda marcada por el diario hace que el trabajo pueda llegar a volver monótono y aburrido, pero no deja de abrirnos la oportunidad de hacer buena foto. Pero nada como salir por cuenta propia para desarrollar temas o sorprendernos con lo que pasa allá afuera.

Elizabeth Ruiz, fotoperiodista para la agencia AFP en Cancún se encontró a la muerte de carne y hueso vagando por las playas de Puerto Morelos en Quintana Roo.

 

La muerte anda cerca. Foto: Elizabeth Ruiz.  Instagram @elizabethfotocancun
La muerte anda cerca. Foto: Elizabeth Ruiz. Instagram @elizabethfotocancun

 

 

No es novedad que mucha gente le haya perdido el miedo al virus, o quizá nunca se lo haya tenido y salga a las calles, a las playas o a donde quiera ir sin ningún temor. Allí están los números de contagios y lamentablemente los fallecidos.

Nunca podremos saber el número exacto de los contagiados por el Covid19 que hayan muerto por desobedecer las órdenes de las autoridades de quedarse en casa o simplemente por no prevenir nada.

Porque me queda claro y he sido testigo de amigas que se infectaron sin salir de casa, donde quizá por recibir el súper, comida o algún tipo de mensajería se les coló el bicho y las hizo pasar 15 días en cama y sentirse bastante mal.

Dado que las cifras que se actualizan diariamente en los medios, y los casos cercanos no ahuyentan a hombres y mujeres para no salir a pasear o a asolearse a las playas, un joven tomó la brillante iniciativa de disfrazarse como la muerte y pasearse por las playas como un mensaje claro de que el peligro está cerca.

La imagen que vemos es un instante lleno de dureza y frialdad. La serie de fotografías que Elizabeth envió a la agencia AFP son dignas de entregárselas a algún psicólogo y analizar el rostro de las personas que incluso se ríen cuando lo ven pasar.

Pero como no podemos compartirla por cuestión de derechos, tenemos este encuentro entre el joven de playera roja y shorts beige con “la muerte” de carne y hueso.

¿Se imaginan si en alguna de nuestras salidas necesarias, como ir al súper o a trabajar, en realidad hayamos pasado por alguien tan contagiado que nos pusiera cercanos a morir?

La mirada del joven es directa, su ceño fruncido reafirma la atención que le pone al rostro blanco y negro con la simulación de los huesos de la muerte.

Se imaginan si se pudiera fotografiar en realidad el misticismo de la muerte, el verla rondar cuerpos o como cualquier película de terror, ver cómo atrae a hombres y mujeres hacia el abismo.

Más de 47mil personas fallecidas en nuestro país, colocándonos en el tercer país en el mundo entero en donde más pérdidas humanas hemos tenido por un pésimo manejo de la crisis, no logra empatizar con muchas personas.

La muerte podrá ser un simple disfraz, un chiste, una risa nerviosa, un “me vale”, un chicoa gracioso que decidió darle uso a uno de sus disfraces, pero lo hizo bien.

Su paseo logró ser fotografiado y por lo tanto su mensaje se ha transmitido en el país y de manera internacional.

Elizabeth hoy tuvo suerte de encontrarse, irónicamente, a la muerte andando por allí, y pudo realizar un ejercicio divertido, en donde fotografió el encuentro de una posibilidad de todos los que estuvieron acostados en la arena pasando un rato, de los que decidieron salir a turistear, de los que tomaron el avión para no cancelarlo, de los que dijeron “qué tanto es tantito”, de los que no quisieron usar cubre bocas en la playa para no marcarse el rostro con el sol.

Al final, nadie sabe si la ocurrencia de este joven, se convierte en presagio para alguno de ellos. Porque lamentablemente en nuestro país, no han seguido a los contactos, no hay información de dónde pudieron haberse contagiado tantas personas.

Recientemente el diario El País, publicó un reportaje sobre unos jóvenes que se fueron a la playa de fin de semana y regresaron todos a casa con síntomas y el Covid19 en su cuerpo.

Esto que vemos es gracias al buen ojo de Elizabeth, el contacto directo entre dos hombres que tienen la posibilidad de cuidarse o de correr el riesgo de morir.

Moraleja: ¡Tómelo en serio y cuídese!

 

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