Minuto a Minuto

Nacional Comité de Preliberaciones da seguimiento a casos de personas privadas de la libertad en condición vulnerable
La Segob señaló que el comité presta atención prioritaria a grupos en situación de vulnerabilidad
Internacional El Gobierno de Trump pide a la fiscalía dar inmunidad judicial a Delcy Rodríguez en EE.UU.
Se solicitó inmunidad para Rodríguez en EE.UU., porque enfrenta una demanda por presuntos secuestros, torturas y actos terroristas
Internacional Asciende a 5 mil 346 la cifra de muertos por el doble terremoto en Venezuela
Venezuela reportó 68 muertos más desde el último informe; los heridos se mantienen en 16 mil 740 y las personas sin hogar en 17 mil 907
Internacional Trump busca impulsar a Infantino para liderar la ONU, según el New York Post
La propuesta de Infantino se da rumbo a la sucesión de António Guterres, prevista para finales de diciembre
Entretenimiento Robbie Williams aclara que la sustancia blanca de su video viral era una menta
Robbie Williams aclaró con humor que el objeto era una menta, tras las especulaciones de que se trataba de cocaína

Entre 1872 y 1891, la posteridad de Juárez fue la del lamento por la pérdida del héroe. A partir de 1891, cuando empezó a conmemorarse su nacimiento, no su muerte, Juárez vivió una consagración como héroe cívico cuya marcha triunfal terminó en 1910 con la erección de su Hemiciclo.

La consagración oficial porfiriana es tan ditirámbica que genera anticuerpos. Francisco Bulnes escribe dos libros salvajes sobre “el verdadero Juárez”, la Reforma y la Intervención.

Bulnes baja a Juárez del olimpo. Contradice su fama de líder impasible y muestra al político real, dispuesto a ceder territorio para ganar el apoyo de Washington (tratado McLane-Ocampo), celoso de su mando, insensible y taimado más que imperturbable.

La reacción contra el Juárez de Bulnes produjo muchos libros de historia, entre ellos el de Justo Sierra: Juárez, su obra y su tiempo, que añadieron al culto ciego del prócer una dimensión reflexiva, su validación histórica como fiel de la balanza de su época.

Juárez no fue un prócer favorito de la Revolución Mexicana. Nadie lo celebró en los años 1920s, salvo el naciente indigenismo oficial, donde Juárez no entraba bien, pues sus leyes liberales habían dado paso al despojo de las tierras de los pueblos que reclamaba, por ejemplo, la revuelta de Zapata.

La siguiente posteridad de Juárez empieza en los años 1930s y 1940s con la entrada del personaje en la cultura popular mediante el muralismo, el cine y la televisión.

Para el centenario de la muerte de Juárez, en 1972, el gobierno de Luis Echeverría echa la casa por la ventana. Quiere volverlo a inventar como héroe nacionalista y fundirse en su sombra tutelar.

Para ese momento Juárez ya no es un personaje histórico de carne y hueso, ha ingresado al orden de lo sublime, incluso si lo sublime es una representación que linda lo grotesco como la Cabeza de Juárez.* El personaje ha dejado de ser historia, es ya parte de la mitología.

El gobierno actual quiere ponerse también bajo el numen tutelar de Juárez. Pero el numen de Juárez no se cuece al primer hervor. Como vemos, sobrevive a sus usuarios.

*Rebeca Villalobos: El culto a Juárez. Ed. Grano de Sal.