Nada hay tan sensible para exacerbar más los ánimos que tocar los precios de los productos de consumo básico e indispensable.

Por ello, el creciente aumento en el precio del huevo –de 26 a casi 40 pesos por kilogramo- está generando molestia en los consumidores. Y no sólo eso, sino contribuyendo a que se complique la percepción de que las cosas van de mal en peor.

En este caso, se ha atado el incremento en el precio del huevo al disparo en la cotización del dólar provocando una burbuja de especulación en la cadena de producción, ante lo cual la Secretaría de Economía del Gobierno Federal ha advertido que procederá a la importación del alimento para contener esa tendencia alcista.

El titular de esa Secretaría de Estado, Idelfonso Guajardo,  planteó que se está revisando “exactamente qué está pasando para ver, poder analizar las fuentes de oferta con las cuales podemos contar”. Esto con el fin de estabilizar el mercado y romper tendencias especulativas.

Es una advertencia para tratar de contener a los productores, comercializadores y detallistas que están moviendo las olas para ganar en precio.

No hay razones para que haya un aumento de precio, aseguró la semana pasada el dirigente de la Unión Nacional de Avicultores, Jorge García de la Cadena. Dijo que en el país hay suficientes huevos y gallinas para cubrir la demanda, por lo que consideró  innecesario incrementar las importaciones en este momento. 

Sin duda, importar huevo conllevaría varios factores: por un lado se tendría que recurrir a mercados –particularmente el de Estados Unidos, en el que se está experimentando una baja en la producción debido a la amenaza de una proliferación de la gripe aviar. Por ende, el precio de adquisición sería alto y referenciado al dólar, que mantiene una paridad alta respecto al peso.

Tendría que haber una especie de subsidio para compensar el precio de importación en relación con los precios de venta al mayoreo y luego al menudeo.

El Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez, aseguró por su parte que se trata de un incremento debido a factores de estacionalidad en que aumenta la demanda. Se refiere con ello a que por la Cuaresma mucha gente prefiere el consumo de huevo. 

Un hecho concreto es el dólar está golpeando a los productores ya que un 80 por ciento de los granos que utilizan para las aves es de importación referenciado al dólar. Y 75 por ciento del total de los costos de producción son para alimento de las gallinas.

Esto ha provocado que –de acuerdo a la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (ASERCA) de la Sagarpa- el precio del kilogramo de huevo al menudeo ronde entre 33 a 34 pesos. http://infoaserca.gob.mx/avicolas/avc_huevo.asp

El precio del huevo es de los que más ha crecido; 3 veces por arriba de la inflación en lo que va del año, de acuerdo a indicadores del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Al final, en esa crecida de precios, los productores consideran que la especulación se está dando a nivel de tiendas, ya que existe suficiente oferta en el país. 

Pareciera, en todo caso, que los detallistas se están protegiendo de eventuales incrementos en el precio, a fin de reponer sus propios inventarios. 

El huevo es uno de los principales alimentos en la canasta básica. De hecho, México es el primer consumidor de huevo a nivel internacional y ocupa el sexto lugar mundial como productor. La estimación es que cada habitante consume al año 22 kilogramos, particularmente los niños.

Pero más allá de los indicadores y argumentaciones sobre en quién recae la responsabilidad, lo que hay que considerar es que la sensibilidad que prevalece en el país puede dar espacio a las tentaciones especulativas. Si bien prevalecen variables de estabilidad macroeconómica, en lo microeconómico permanece la fragilidad, la incertidumbre económica y el campo para la distorsión.

El huevo es un producto cuyo precio no está controlado, por lo que la intervención de la Secretaría de Economía para estabilizar el mercado será necesaria en caso de que prevalezcan las tendencias especulativas. 

Frente a la sensibilidad de que todo anda mal en el país, la percepción de alzas desmedidas en los precios de algunos alimentos sólo traería peores consecuencias y, entonces sí, el campo para nuevos incrementos injustificados.

Además, es año electoral. El espacio propicio para exacerbar los ánimos en una sociedad de por sí afectada por el desánimo y la desconfianza.

PostScriptum.- La controversia entre MVS y la periodista Carmen Aristegui y su extrapolación a que es un asunto que tiene tintes de atentar contra la libertad de expresión, dará mucho de qué hablar. Se insertará en la polarización que existe en México. Tal vez Carmen confió demasiado – para avanzar en su propio proyecto- en el apoyo tan fuerte que le dieron los propietarios de MVS en la gestión de Felipe Calderón. Los Guajardo pareciera siguieron la conseja de que nunca hay que darle patadas al pesebre. Ahora Carmen tendrá el reto de buscar nuevos canales que le permitan mantener su línea.