¿Qué está pasando con la transición energética renovable en México?

Julio-Pilotzi

Julio PilotziSplit Financiero

No hay que olvidar que el compromiso de México con el medio ambiente se reforzó -o nació verdaderamente- al momento de integrarse al Acuerdo de París

¿Qué está pasando con la transición energética renovable en México?
 
Hoy cuando el debate social, y político es la nueva propuesta de Reforma Eléctrica, vale la pena abordar lo que hoy se condena y se crítica en nuestro país, y que tiene que ver con la alternativas de generación eléctrica amable con el ambiente, que avanza en el mundo, y al que ya México va tarde, y de prosperar la iniciativa presidencial sería un grave retroceso. Unos de los temas que ya no resultan sorprendentes de la actual administración, pero que continúan siendo altamente preocupantes, es la poca de credibilidad que existe respecto a la realidad del cambio climático y, por ende, la falta de apoyo por parte del gobierno federal a proyectos que encaminen a nuestro país, a transicionar efectivamente hacia un futuro sustentable y limpio con el uso de energías renovables.
 
En su Tercer Informe de Gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó que solo una cuarta parte de la energía utilizada en el país de septiembre de 2020 a junio de 2021 fue generada a partir de tecnologías limpias. Posicionando a México 3.2 puntos porcentuales por debajo de la meta, de acuerdo con los objetivos estipulados en la Ley de Transición Energética de 2015. (En la ley se estableció que para 2018 la participación mínima de energías limpias en la generación energética del país debería de ser de 25 por ciento, para este año 30 por ciento y para 2024 un 35 por ciento). Esta información ratifica lo que el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias ha venido estudiando desde hace años. De acuerdo con este organismo, la capacidad instalada de energías limpias en México incrementó del 26 al 33 por ciento, desde 2013 hasta 2020. Desafortunadamente, a pesar de este aumento en el uso de energía limpia, la realidad es que no significó en una reducción en la producción de CO2 y contaminantes ocasionantes del efecto invernadero.
 
No hay que olvidar que el compromiso de México con el medio ambiente se reforzó -o nació verdaderamente- al momento de integrarse al Acuerdo de París. Su compromiso que consiste (porque sigue en pie) en alejarse de métodos que utilicen combustibles fósiles para la generación de energía eléctrica para 2024. Sin embargo, la administración lopezobradorista tiró la toalla mucho antes de comenzar y mejor lo aplazó para un año más tarde. Si usted consulta el documento del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2020-2034, publicado a principios de este año, desde un inicio se declaran incompetentes y dicen que siempre no se podrá alcanzar el objetivo. Se lee que México sólo generará el 32 por ciento de la energía consumida en el país por medio de métodos limpios. Tres puntos porcentuales por debajo de la establecida. Mismo número arrojado durante el Tercer Informe de Gobierno. ¡Cuánta coincidencia!
 
Lo alarmante de esta situación, no sólo es que México no se está preparando como país para hacer frente a la emergencia ambiental, sino que la transición energética renovable abandonada por esta administración y las anteriores, ubican a México como una amenaza en esa lucha. Esto, sin tomar en cuenta que en los años venideros la demanda energética de México incrementará considerablemente. De acuerdo con estimaciones, México ha registrado crecimientos del 2 por ciento anuales en la demanda eléctrica, que de seguir así y por el aumento poblacional, será necesaria una diversificación en las vías de generación de energía que no sólo dependan de los combustibles fósiles, sino que tengan como aliados a los recursos naturales disponibles en ese momento.
 
México ocupa el lugar 46 entre los 140 países analizados en cuanto al índice de transición energética global, con una calificación de 64, de acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). Aunque esto nos ubica dentro de los mejores países para aprovechar los recursos naturales de manera eficiente, la cruda realidad es que se está haciendo muy poco al respecto para la precariedad de la situación ambiental. Los datos duros lo que nos dicen es que es obligatorio que México se sume cuanto antes a la creación de fuentes renovables de energía y descarbonización de la sociedad. Ahora es el momento para que todos los sectores, incluyendo el político, contribuyan a dicha tarea. Las alianzas entre gobierno -ya sea a nivel local, estatal o federal-, las empresas mexicanas y foráneas y la academia son de gran importancia para generar la tecnología necesaria para producir y aprovechar fuentes de energía libres de carbono. O si ese no es el caso, por lo menos para dar resultados reales en tiempos de rendir cuentas a la ciudadanía.

¿Es la solución las energías limpias?, llámese solar, eólica? No, se tiene que avanzar aún más, porque el debate a nivel mundial es sobre si los elementos utilizados para las energías son amables con el ambiente, porque hasta hoy no son cien por ciento reciclables, y los vertederos están a su máxima capacidad. Ese es el nuevo dilema. ¿Se necesita una Reforma Eléctrica?, sí, cómo está presentada, no. ¿Servirán los foros de debate de algo?, veremos, porque el deseo está marcado desde Palacio Nacional.

Legalizar Autos “Chocolate”

En el pasado se condenó la legalización de los autos “chocolate” se criticó por quienes hoy forman parte de la 4T, hoy se confirma la firma de un decreto para legalización de los autos ilegales prometida. Sin duda, un golpe bajo al comercio formal de automotores que genera miles de empleo, y deja miles de impuestos. En la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) que dirige Guillermo Rosales, están muy preocupados, porque sí un sector la ha pasado mal desde antes de la llegada de la pandemia es este. Negro panorama para este negocio que apenas veía venir los vientos de recuperación.

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