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México es este país de contrastes, donde la noticia económica principal es una histórica inversión de una empresa china. Noticia que tiene que convivir con una gran mayoría de notas informativas sobre violencia, crimen organizado e inestabilidad social.

Son las dos caras de un mismo país que tiene el atractivo de una nación en cambio estructural, con un promisorio futuro energético, pero con el horror de las desapariciones forzosas, los saqueos y los ejecutados.

Hacer negocios en México es, para una enorme empresa de electrónica china, la oportunidad de surtir un mercado que crece gracias a una reforma en telecomunicaciones. Para ellos es un buen mercado para fabricar equipos, ganar la denominación de producto mexicano y tener con ello acceso a los mejores mercados del mundo.

Pero hacer negocios en México para muchos mexicanos es enfrentar el temor de ser asaltado, de perder su patrimonio en una manifestación violenta e impune, es el miedo al éxito que despierte los apetitos de los secuestradores.

Desde la perspectiva macroeconómica y distante de un estudio como el Doing Business del Banco Mundial, México es un país con una inflación controlada, economía estable, crecimiento económico y un avance al lugar 39 entre 189 naciones consideradas en un ranking.

Desde esta visión internacional, México es esa nación que está en los últimos lugares mundiales en el pago de impuestos, pero en los primeros en materia de obtención de un crédito.

Con la lupa del Banco Mundial, México está muy mal calificado en la obtención de electricidad, en el lugar 116.

Pero con la reforma energética, es previsible que a la vuelta de un lustro este país se vaya al top 10 de los mejores lugares para obtener luz.

Este análisis del organismo asentado en Washington DC marca pues la fotografía de un país en proceso de crecimiento dentro del mundo de los mercados emergentes.

Ni la inversión de la china Huawei, ni el lugar 39 del Doing Business del Banco Mundial son un espejismo, son parte de esa realidad bipolar de México.

Porque si atendemos a la encuesta de los analistas que consulta el Banco de México, la principal preocupación que tienen y que consideran que puede frenar el crecimiento de esta economía es la inseguridad pública, muy por arriba de cualquier otra angustia.

Si la Presidencia canceló la visita presidencial a China en momentos en que se acaba de anunciar una inversión de mil,500 millones de dólares de una empresa de ese país es porque evidentemente al presidente le importa más en estos momentos el México violento, antes que aquél donde se pueden hacer buenos negocios.

Sobre todo porque la violencia no es un asunto coyuntural en México. La inestabilidad social actual, el caso de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa son temas coyunturales. Pero el origen violento que ha dado paso a todos los hechos violentos de las últimas semanas es un cáncer que invade a México.

No hay duda que somos ese lugar en la tierra con dos realidades contrastantes: un buen lugar para hacer negocios, pero en el que hay que cuidarse de no morir en el intento.