Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

¿Estamos viviendo un gasolinazo?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

Estamos ante un gasolinazo que no se atreve a decir su nombre. Una diferencia es que, en otras administraciones, el incremento se daba de golpe

El 27 de abril del 2020, el litro de gasolina Magna costaba 15.08 pesos en México. Hoy, once meses después, la gasolina tiene un precio promedio de 20.06 en el territorio nacional. El incremento ha sido de 37 por ciento. El gobierno aplica un apoyo de 1.78 pesos por litro. Si no lo hiciera, cada litro de gasolina Magna valdría 20.84 pesos.

¿Estamos ante un gasolinazo? Oficialmente no lo es, porque el presidente no lo reconoce así, pero en el bolsillo de los consumidores se siente como tal. Si el parámetro es el diferencial entre el incremento al precio de las gasolinas y la inflación, estamos ante un enorme gasolinazo. El combustible ha subido 37% en un periodo en que el índice de precios al consumidor no ha superado el 4 por ciento.

Estamos ante un gasolinazo que no se atreve a decir su nombre. Una diferencia es que, en otras administraciones, el incremento se daba de golpe, casi siempre al comenzar el año. Esta vez, hemos tenido un incremento por goteo, pero de esos que inundan. Está relacionado con el incremento internacional de los precios del petróleo, que en el caso de la mezcla mexicana pasó de 12.50 dólares por barril a principios de mayo del año pasado a 64 dólares en marzo del 2021.

Este incremento tiene importancia porque la gasolina es uno de los bienes que más impacto tiene en el ánimo de los consumidores y también porque el presidente López Obrador hizo el compromiso de que en su Gobierno no habría gasolinazos. Esto lo ha dicho varias veces, en muchos contextos. A mediados del 2020, dijo que no habría gasolinazos “pasara lo que pasara”. En ese momento, se refería al inminente aumento del precio internacional del petróleo. Hay que recordar que la gasolina había bajado drásticamente en el primer cuatrimestre del 2020. Pasó de 19.49 pesos en febrero a 15.06 pesos en abril. El presidente atribuyó a sus políticas ese descenso nunca visto por los consumidores mexicanos. En un tuit del 21 de marzo de 2020, AMLO escribió “Ánimo! A pesar de la caída en el precio del petróleo, que desde luego nos afecta, tomamos la decisión de reducir el precio de la gasolina… Esto es fortalecer la economía popular frente a la adversidad”.

El incremento en la gasolina vivido entre 2020 y 2021 es el mayor para un periodo similar en más de dos décadas. Se produce a pesar de que el Gobierno está haciendo un esfuerzo presupuestal para minimizar el impacto en los consumidores. Está aplicando una reducción del impuesto de 1.78 pesos por cada litro de gasolina Magna. En un país donde se consumen alrededor de 180 millones de litros de gasolina por día, podemos estimar que los impuestos no cobrados a las gasolinas tienen un impacto presupuestal cercano a los 300 millones de pesos diarios. El costo es enorme y podría llegar a los 100,000 millones de pesos en un año. Es muy pronto para hacer cuentas del costo fiscal. Falta saber qué pasará con los precios del petróleo.

¿Cuál sería el costo de no dar ese apoyo? La gasolina Magna costaría 21.80 pesos en vez de 20.06 y dispararía la inflación, “contagiando” otros productos y servicios, empezando por el transporte. Más allá de lo económico, habría un enorme descontento social y un impacto político. Todo esto en un año donde se define la composición de la Cámara de Diputados para la segunda mitad del sexenio y 15 gubernaturas.

Sólo para recordar. La última vez que se habló de gasolinazo fue en enero de 2017. En ese momento, entró en vigor un incremento de entre 14 y 20% al precio de la gasolina. La medida fue explicada por el entonces secretario de Hacienda, José Antonio Meade, como una medida necesaria para no afectar seriamente las finanzas públicas. No subir el precio de las gasolinas implicaría un impacto de 160,000 millones de pesos en el presupuesto federal, explicó Meade. En caso de no subir los combustibles, el Gobierno Federal estaría obligado a recortar programas públicos o contratar deuda. El gasolinazo provocó protestas masivas en el Estado de México y en algunas zonas del norte del país. Cortes de carreteras, tomas de gasolineras y saqueos de tiendas. Le dio la puntilla a la popularidad de Peña Nieto.

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