Minuto a Minuto

Nacional IMSS: El riesgo del contagio
El caso de los trabajadores del IMSS es el mayor riesgo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum si no entienden que no es un asunto salarial, ni de salud, ni siquiera sindical
Ciencia y Tecnología Google amplía las funciones de Gemini para apoyar a pequeñas empresas
Entre las novedades se encuentra Gemini para pequeñas empresas, un espacio que reúne herramientas para desarrollar una marca, analizar información financiera y conocer mejor a los clientes
Nacional Mesa Directiva del Senado pide a SRE acceso a salas diplomáticas del AICM
Se expuso que la solicitud tiene como objetivo facilitar el cumplimiento de las labores de los senadores y "contribuir a una adecuada coordinación y organización de sus desplazamientos"
Nacional México y la ONU acuerdan impulsar 15 iniciativas para atender prioridades nacionales
Durante el 81 aniversario de la ONU, Roberto Velasco y Allegra Baiocchi llamaron a fortalecer la cooperación internacional para reducir desigualdades
Internacional Trump es interrumpido por una decena de manifestantes en su mitin de Carolina del Sur
"Esta gente está loca", dijo Trump al ser interrumpido por tres de estos manifestantes al grito de "traidor"

 

La conmemoración que realizó Donald Trump del 178 aniversario de la guerra entre México y Estados Unidos no puede leerse como un simple recordatorio histórico. Es un mensaje político con destinatarios claros y efectos en la relación bilateral. Celebrar una guerra que significó para México la pérdida de más de la mitad de su territorio reabre una herida histórica y refuerza una narrativa de poder que hoy resulta provocadora.

Desde la lógica interna estadounidense, el gesto tiene ventajas para Trump. Alimenta un discurso nacionalista que conecta con su base electoral: la idea de una nación fuerte, victoriosa y soberana. Al vincular la guerra del siglo XIX con su política actual de control fronterizo y combate al narcotráfico, construye una línea simbólica entre pasado y presente, presentándose como heredero de una tradición de “defensa” territorial. Para sus seguidores, el mensaje refuerza liderazgo y determinación frente a lo que llama amenazas externas.

La pérdida de más de la mitad del territorio mexicano y los intentos por derrocar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela responden a la misma lógica histórica: la intromisión permanente de Washington en América Latina. Desde el siglo XIX hasta el XXI, la región ha sido escenario de esa política. En 1954 impulsó el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala; en 1961 organizó la invasión de Bahía de Cochinos contra Cuba; en 1965 intervino en República Dominicana; en 1973 apoyó el golpe contra Salvador Allende en Chile; en los años ochenta financió a la Contra en Nicaragua; en 1989 invadió Panamá; y más recientemente ha ejercido presión política y económica para propiciar cambios de régimen en Venezuela y Haití.

Los costos políticos y diplomáticos son evidentes. El tono triunfalista —al hablar de una “victoria legendaria” y de la captura “heroica” de la Ciudad de México— ignora el carácter controversial de aquella guerra, incluso dentro de la historia estadounidense. No es memoria crítica, sino exaltación de la fuerza, hoy más delicada ante insinuaciones de posibles acciones contra el narcotráfico en territorio mexicano.

Para México, la conmemoración no es menor. Reactiva un episodio que simboliza intervención, desigualdad y despojo, en un contexto donde el respeto a la soberanía es eje del discurso del gobierno de Claudia Sheinbaum. Obliga a una respuesta firme, no desde la confrontación, sino desde la defensa del respeto entre naciones.

Paradójicamente, esta evocación puede resultar contraproducente para Estados Unidos. Reavivar guerras del pasado no fortalece la cooperación regional y proyecta una imagen de arrogancia que dificulta el diálogo en migración, seguridad y comercio.

PEGA Y CORRE: El llamado de atención de Claudia Sheinbaum a dirigentes y legisladores de Morena en Baja California evidenció una falla recurrente: representantes cómodos en el cargo, pero ausentes en territorio. Mientras algunos se limitan a la agenda interna, la presidenta marcó distancia con un mensaje claro: gobernar es estar con la gente. Además, anunció un hospital general del IMSS en San Quintín, nuevas preparatorias, mejoras a escuelas, Centros de Educación y Cuidado Infantil y un centro integrador federal. Frente a la pasividad legislativa, Sheinbaum mostró rumbo, autoridad y resultados.

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.