Estados Unidos no cae en el juego de la 4T… por ahora

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Enrique CamposLa Gran Depresión

La pregunta es si Joe Biden se mantendrá tan prudente en su postura hacia el gobierno mexicano en un tema que involucra los intereses de las empresas de su país

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, exigió a Israel una desescalada militar en su más reciente conflicto con Hamas y la respuesta fue un rotundo no del primer ministro de ese país. Eso hace ver al demócrata como un Presidente débil en su liderazgo internacional.

Algo que claramente contrasta con ese estilo altanero y amenazante del expresidente Donald Trump, quien buscaba imponer siempre su política exterior.

Hay quien claramente en nuestro país extraña a Donald Trump y quizá quieran sacar provecho electoral de ese estilo aparentemente moderado de Joe Biden.

Es grave usar documentos fiscales confidenciales para denostar a un grupo opositor al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Eso muestra lo optativo que se ha vuelto en México el respeto a las leyes desde los más altos niveles del poder.

Pero que el propio Presidente de México señale al gobierno de Estados Unidos de injerencista e intervencionista en los asuntos de los mexicanos y que las huestes de la 4T digan sin reparo que Washington financia un golpe de Estado en contra de la 4T, con la intervención de la CIA, son provocaciones que se han quedado sin respuesta.

Quizá allá entiendan, incluso mejor que acá, que toda esa verborrea tiene mucho más que ver con calentar los ánimos de una clientela política decepcionada a la que urge que se le olviden los verdaderos problemas, ahora que vienen las elecciones.

Puede ser que en La Casa Blanca privilegien una política de no caer en provocaciones y eviten con ello una respuesta que acabe por dar al gobierno mexicano en campaña ese estatus tan anhelado de ser víctima del imperialismo yanqui.

Con lo que va a ser muy difícil que puedan vivir los estadounidenses es con la violación a los derechos de sus inversionistas. Ahí sí la presión que enfrenta Joe Biden por parte de organizaciones empresariales, sindicatos, legisladores y demás, puede generar que la administración demócrata despierte y endurezca su postura hacia el gobierno mexicano.

Ya en la pasada reunión trilateral de evaluación del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá ya se dio una muestra de dónde están los niveles de tolerancia de Washington.

En México la mayoría se enteró solamente de la postura del gobierno mexicano, porque así se encargaron de que se difundiera desde la Secretaría de Economía.

Supimos que Tatiana Clouthier minimizó los reclamos de sus dos contrapartes por el trato desventajoso que la 4T da a las empresas de energía extranjeras. Nos dijeron que sólo fue la pequeña preocupación de una sola empresa de los Estados Unidos y que pronto resolverían sus dudas.

La realidad es que la representante comercial de Joe Biden, Katherine Tai, dejó claras las preocupaciones profundas de Estados Unidos sobre el trato discriminatorio para las empresas energéticas de su país, en especial a las dedicadas a las energías limpias. No fue ese reclamo suave que acá se informó.

La pregunta es si Joe Biden se mantendrá tan prudente en su postura hacia el gobierno mexicano en un tema que involucra los intereses de las empresas de su país. Quizá sólo espera que pasen las elecciones y que el poder Judicial se pronuncie.

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