Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

¿Son inflacionarios los programas asistencialistas de la 4T?

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Enrique CamposLa Gran Depresión

El impresionante plan de rescate fiscal del gobierno de Joe Biden en Estados Unidos implica una enorme liquidez en los bolsillos de millones de consumidores y esto también debería tener algún efecto en la formación de precios. Y esto también lo sigue de cerca el Banxico

Hay muchos precios que hoy han tenido incrementos porcentuales elevados, porque se comparan con los niveles bajos que tuvieron durante la parte más estricta del confinamiento, y el Banco de México lo sabe.

El avance en la vacunación ha provocado que muchas personas retomen sus actividades, entre ellas su papel de consumidores y esto tiene influencia en la inflación. También lo tiene claro el banco central mexicano.

El impresionante plan de rescate fiscal del gobierno de Joe Biden en Estados Unidos implica una enorme liquidez en los bolsillos de millones de consumidores y esto también debería tener algún efecto en la formación de precios. Y esto también lo sigue de cerca el Banxico.

La recuperación acelerada de China ha ejercido una presión adicional en los precios de los commodities. De hecho, algunas firmas globales ya anunciaron aumentos en sus precios, derivado de este encarecimiento de las materias primas. Ya tomaron nota los banqueros centrales mexicanos.
El índice de precios de los alimentos que elabora la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lleva 10 meses consecutivos con incrementos y está en su nivel más alto en casi siete años. Las autoridades monetarias lo tienen muy bien estudiado.

De lo que tienen poca idea en el Banco de México, y en todos lados, es cuánto dinero adicional ha soltado el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de sus programas asistencialistas, ahora que México está en pleno proceso electoral.

Este país ya perdió las formas y los controles. Está claro que las reglas de la democracia estorban a la 4T cuando se trata de hacer lo que haga falta para cuidar sus intereses y el ejercicio del gasto público no es un impedimento para cumplir sus objetivos.

Como botón de muestra está la orden presidencial para que los recursos que Alonso Ancira pagará como reparación del daño por la venta de la planta de Agro Nitrogenados, los mencionados 216 millones de dólares, se usen para comprar fertilizantes y se repartan gratis en todo el país.

Lo dijo a 40 días de las elecciones, además de que se contradice a él mismo, porque en diciembre pasado había destinado ya esos recursos para la compra de vacunas contra el SARS-CoV-2. Y lo peor es que no se respeta la obligación de que esos recursos se incorporen al erario para cumplir lo aprobado por los diputados en el Presupuesto de Egresos de la Federación del 2021.

Son conocidos los redireccionamientos presupuestales de la 4T de las estancias infantiles, de los medicamentos contra el cáncer, de los proyectos científicos, y una larga lista, para aplicar esos recursos en sus programas asistencialistas, cuyos padrones no se conocen y se aplican a través de un ejército de promotores que usan los colores del partido político del Presidente.

No ha tenido empacho el propio Presidente en anunciar que se adelantan los depósitos de diferentes productos de su catálogo de programas socio-electorales.

Ese manejo discrecional de tantos recursos presupuestales merece la pena valorarlo desde el punto de vista de las finanzas públicas, en un año de bajos ingresos fiscales, desde el punto de vista político y social. Pero, en términos de un posible impacto en los precios, también es información que debe tener en ascuas a la Junta de Gobierno del Banco de México.

El índice de precios de los alimentos que elabora la FAO lleva 10 meses consecutivos con incrementos y está en su nivel más alto en casi siete años. El Banco de México lo tiene bien estudiado.

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