Lo que sabemos hasta ahora del comportamiento de los precios durante el mes pasado es que el banco central ya dejó ver su preocupación por el tema con ese incremento de un cuarto de punto en la tasa interbancaria. Lo que hay que ver es si se toma como una señal de tranquilidad o bien como un acto acelerado que traspasa nerviosismo.

Mañana es un día para ponerle atención a la inflación y a la política monetaria.

Tendremos el reporte del Índice Nacional de Precios al Consumidor, y sus subíndices, correspondiente al cierre de junio y conoceremos la minuta sobre la reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México de su reciente decisión de política monetaria.

Está claro que hay presiones en los precios de los combustibles. Las gasolinas no dejan de subir de precio, a pesar del incremento en el estímulo fiscal y a pesar, claro, de la promesa presidencial de que estos energéticos no subirían de precio.

Sabemos también que el precio del gas LP ha tenido aumentos importantes y que eso ya desató los demonios del pasado que buscan precios controlados para este combustible básico en los hogares.

Los propios productores de tortilla se han encargado de dar a conocer que ha subido el precio de este alimento. Habría que ver si en esa acción de anunciar tales incrementos no hay colusión. Pero por ahora ya hemos comprobado que este alimento básico sigue al alza.

En fin, que podremos ver cómo se han comportado los precios que suben por razones coyunturales y aquellos que son la base de la inflación para saber cómo llegamos a la mitad del año en materia inflacionaria.

Y de la minuta de la pasada reunión de política monetaria ya sabemos que dos de los integrantes de la Junta de Gobierno votaron en contra de que subiera la tasa de referencia hasta ese 4.25% actual.

Conoceremos sus nombres y podremos leer entre líneas sus razones, porque ya sabe que las minutas en México de las reuniones de política monetaria llegan con los nombres tachados cuando se trata de conocer sus argumentos.

El que se dejó ver de cuerpo entero en sus opiniones en materia de política monetaria fue el presidente Andrés Manuel López Obrador. Repentinamente conocimos que un hay un halcón viviendo en Palacio Nacional.

Los gobernantes suelen preferir el crecimiento sobre el control inflacionario, sobre todo aquellos de corte más populista. Pero este no parece ser el caso de la 4T.

Y en esta sí estoy con el presidente López Obrador. La inflación es un impuesto terrible para toda la población, pero en especial para los que menos tienen. Es buena noticia que así lo entienda el gobierno federal.

Los datos inflacionarios de mañana deberían permitir que el Banco de México se manifieste con más claridad sobre el futuro de su política monetaria. Porque no está claro si el incremento en la tasa de referencia de la reunión pasada de política monetaria fue una precipitación o el primer paso de una postura intransigente con el aumento de la inflación.