Minuto a Minuto

Nacional Ejército despliega mil 170 elementos en tres estados para reforzar la seguridad
El despliegue de los elementos militares tiene el objetivo de reforzar la seguridad y contener la actividad delictiva
Nacional El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, llega a México
El canciller Juan Ramón de la Fuente recibió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Quintana Roo
Internacional Trump afirma que EE.UU. desconocía que Israel atacaría un campo de gas en Irán
Trump advirtió que Israel no atacará el campo de gas Pars Sur en Irán, salvo si este vuelve a atacar refinerías en Qatar
Internacional Mueren cuatro mujeres en Cisjordania por impacto de misiles iraníes
Las mujeres murieron a consecuencia del ataque por parte de Teherán contra suelo israelí que afectó al sur de Cisjordania
Internacional Guerra en Oriente Medio vive una importante escalada: Zovatto
Si el conflicto se traslada al ataque de campos o centros de producción de petróleo o de gas, las consecuencias económicas de esta escalada bélica podrían ser extremadamente graves

Bueno, ya estamos ahí, en la orilla de la amenaza de Trump para México y Canadá. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo ayer que el 1 de febrero, este sábado, Trump impondrá el 25% de aumento de aranceles que había anunciado para los dos países.

Sería un cataclismo comercial de daños incalculables para México. El cataclismo, dijo Leavitt, empezará este sábado.

Conviene recordar que todo esto lo dijo también Trump hace una semana, añadiendo que llegaría a esa decisión si los dos países no mejoraban su colaboración con Washington en materia de inmigración y tráfico de fentanilo. Dijo también que quería empezar ya, este año, la renegociación del T-MEC, programada para 2026.

El triunfo por nocaut sobre Petro parece haber reafirmado en Trump la idea de que los aranceles son su gran palanca para hacerse respetar.

En la misma conferencia sobre los aranceles a México y Canadá, Leavitt habló de un posible aumento arancelario de 10% a China.

El nocaut propinado a Petro nos indica que la amenaza arancelaria es, todavía, en lo fundamental, una pieza de negociación diseñada para ganar en otros frentes.

Los frentes abiertos con México son claros. México debe aceptar a todos los mexicanos indocumentados que Estados Unidos deporte, también a los indocumentados no mexicanos, y reducir el paso de drogas, especialmente fentanilo, al mercado estadunidense.

Al parecer, Trump quiere también que México se siente a renegociar ya, en el siguiente trimestre, bajo la batuta gringa, el T-MEC.

Como he venido diciendo en estos días, el enigma en este ir y venir de amenazas no es qué quiere Trump, eso está muy claro, sino cuánto y cuándo.

Creo que eso no se sabrá en detalle sino cuando empiecen las negociaciones puntuales, públicas o secretas, entre los dos gobiernos.

Por lo pronto, México tiene que decidir antes del sábado lo que hará frente a Trump, si aceptará sus reglas para discutir los asuntos que quiere Trump, o tomará el riesgo de Petro: facilitar que Trump tome decisiones abrumadoras y que convierta a México, como convirtió a Colombia, en otro laboratorio de la eficacia “indesafiable” de su fuerza.