El debate de las armas, de Parkland a México


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Leopoldo GómezTercer Grado

La masacre de Parkland, Florida, podría cambiar el balance de fuerzas en el debate sobre el control de armas en Estados Unidos. El activismo de los sobrevivientes ha generado una presión inédita contra la venta indiscriminada de fusiles de asalto. El desenlace de esta discusión podría beneficiar a México si se restringe la venta de armas que luego acaban en manos del crimen organizado.


La masacre de Parkland, Florida, podría cambiar el balance de fuerzas en el debate sobre el control de armas en Estados Unidos. El activismo de los sobrevivientes ha generado una presión inédita contra la venta indiscriminada de fusiles de asalto. El desenlace de esta discusión podría beneficiar a México si se restringe la venta de armas que luego acaban en manos del crimen organizado.

Sin embargo, la batalla no será fácil por la creencia arraigada entre los estadunidenses de que poseer y portar armas es una “libertad fundamental”. A dicha convicción se suma el poderoso lobby de la National Rifle Association (NRA) que, junto al fervor de sus agremiados, se activa a la menor provocación.

La diferencia ahora podrían marcarla los compañeros de las víctimas, quienes en forma articulada y bajo el lema #NeverAgain, han tomado la bandera del control de las armas en redes sociales y en los principales medios de ese país, al tiempo que preparan una megamarcha para el 24 de marzo en Washington.

El apoyo a esta causa está en su punto más alto desde 1993, según una encuesta de CNN. Medidas como restringir la venta de armas a personas con problemas mentales o aumentar la edad mínima para comprarlas, tienen en este momento amplia aprobación social. Eso explica que Trump e incluso algunos legisladores republicanos se hayan manifestado en este sentido.

No obstante, el consenso se rompe cuando se plantean cambios más estrictos. Persisten divisiones en asuntos como la prohibición de manufactura, venta y posesión de rifles semiautomáticos. Si bien 80 por ciento de los demócratas apoya la medida, 62 por ciento de los republicanos la rechaza. Y con elecciones intermedias en este año, es difícil que un Congreso con mayoría republicana actúe en esos temas.

Es difícil pronosticar el desenlace del debate, pero lo más probable es que en las cuestiones políticamente más espinosas nada cambie, al menos en el corto plazo. El problema es que son precisamente estos temas los que al final importan a México.