El chairo negro

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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

Con trabajos y sacrificios recién habían terminado de pagar al banco la casa y ya se habían embarcado en la adquisición de un automóvil

Por el color moreno de su piel, desde chamaco, la familia, los vecinos y los amigos le dijeron el negro cosa que no lo molestaba. La colonia en la que desde niño vivió, en la que estableció relación de amistad con los residentes de su edad, era de clase media-media. Pero como tenían casa propia, a algunas familias pioneras del fraccionamiento, les faltaba un grado para sentirse de la aristocracia. Clásicos comedores de frijoles y eructadores de pollo.

Con trabajos y sacrificios recién habían terminado de pagar al banco la casa y ya se habían embarcado en la adquisición de un automóvil de medio cachete o segunda mano. El verbo tener le ganaba por goliza al verbo ser.

El negro era diferente, en su casa había libros, lo que forjó su afición a la lectura. Desde que estudiaba la prepa se hizo partidario de Andrés Manuel López Obrador. “Los segundos pisos son una chingonería y el cuate es honrado. Comparto su diagnóstico de país”. Por ser menor de edad no pudo votar por el tabasqueño en el 2006. Sí lo hizo en el 2012 cuando ya había terminado la carrera de Comunicación y trabajaba en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER). ‘Pinche negro -le decían sus cuates de la colonia que se creían de alto pedorraje- por ese cabrón sólo van a votar los nacos. Está loco”. “No le hagan caso a la campaña de lodo -replicaba. Lo que pasa es que Andrés Manuel les va a quitar los privilegios a las 300 familias que usufructúan la riqueza nacional. Esos son los que forman la mafia del poder. AMLO perdió la elección del 2012 pero el negro siguió siendo su partidario.

Fue durante una discusión chelera, en plena calle, afuera de la tienda de don Benjamín, uno de los pocos establecimientos que se resistían a ser sustituido por un Oxxo, cuando al negro le comenzaron a decir chairo. De ahí lo de chairo negro.

El chairo negro, como él mismo se nombraba, fue un constante promotor de la candidatura de López Obrador. La noche del 1 de julio del 2018, al saber del triunfo electoral de AMLO,  fue la noche más feliz del chairo negro, lloró de felicidad. También se dio cuenta que ya casi ninguno de los que se decían sus amigos en el fraccionamiento le dirigía la palabra. Su partidarismo por el candidato cuyo lema era “Por el bien de México, primero los pobres”, lo consideraban una afrenta para su clase social. “¿Cuál clase social, pendejos? Los que aquí vivimos somos clase media en vías del proletariado o si lo prefieren ricos con capacidades diferentes. Ignorantes, no leen ni los periódicos deportivos y quieren discutir de política. ¡Arriba el Chairo Negro!”.

Por curiosidad investigó el origen y el significado de la palabra chairo: se enteró que el Colegio de México definió el vocablo chairo como un sustantivo y adjetivo (ofensivo) que se refiere a una “persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se le atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”, lo que viene siendo masturbarse mentalmente. Se arrepintió de haber asumido la expresión ‘chairo negro’ para definir su ideología ya que él se siente auténticamente comprometido con la causa de López Obrador.

Llegó la toma de posesión y con ella la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, porque, aunque se llevaba ya construido un buen tramo y se había realizado una inversión fuerte, según el nuevo Mandatario, era un nido de corrupción y malos manejos. Él propuso ampliar el aeropuerto militar de Santa Lucía, el negro, dijo desconocer bien el tema y no tomó partido. Ahora sabe que la ampliación de Santa Lucía tiene problemas ambientales y están paradas las obras.

Con la ascensión de Andrés Manuel al poder, el negro pensaba que se iniciaría la temporada de caza mayor de corruptos e impunes. Con desilusión se enteró que el Presidente propuso una política de perdón y olvido. “¡¿Cómo?! ¿Borrón y cuenta nueva? Pero si fue durante la época neoliberal -36 años- cuando el país fue saqueado por los corruptos que mal gobernaron y que están impunes, por eso votamos por él. Ahora propone honestidad y respeto a las leyes pero hacia el futuro y hacia el pasado: olvido. ¡No!”.

En la medida en que se fue enterando de la cancelación de guarderías, del desabasto de medicinas, de la Guardia Nacional conteniendo emigrantes como sirvientes de Estados Unidos  y de los “otros datos” que el presidente tiene sobre los problemas nacionales, el negro se desilusiona del que fue su gallo.

El pasado martes el negro fue despedido de su trabajo en el IMER, según el Jefe del Ejecutivo no fue despedido porque trabajaba freelance. Ah, menos mal –dijo para sí- no me despidieron, nada más van a dejar de pagarme. Ese día lloró y no de alegría.

Deprimido, piensa y repite la definición de chairo: “persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se le atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes”. Finalmente concluye: “Sin duda, ésta es la mejor descripción de Andrés Manuel López Obrador”.


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