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Las relaciones económicas entre Estados Unidos y China siguen deteriorándose. La falta de un acuerdo traerá más sanciones de parte del gobierno de Trump y alguna reacción estratégica de China. Algunas veces parece un enfrentamiento abierto y otras, una danza guerrera. Estamos ante la guerra fría versión tercer milenio. En juego está la hegemonía económica global.

En otros tiempos este conflicto beneficiaría a México. Los chinos han sido nuestro competidor en el mercado estadounidense en productos manufacturados y sus problemas podrían ser vistos como nuestras oportunidades: la circunstancia propicia para estrechar la relación bilateral con nuestro vecino.

¿Qué está pasando ahora? El primer año de conflicto entre el dragón y el Tío Sam fue positivo para México, porque se incrementaron las exportaciones de México a Estados Unidos, mientras que las ventas de China sufrieron una reducción. Esto nos convirtió en el segundo socio comercial de Estados Unidos y, de manera discreta, en un destino interesante para inversiones de empresas chinas que quieren vender a Estados Unidos, desde México.

¿Es sostenible esta tendencia? Los números son buenos, pero una golondrina no hace primavera, menos en estos tiempos de inestabilidad y golpes de timón. Esto nos lleva a la pregunta clave: ¿Estados Unidos quiere tener una relación económica más estrecha con México? En nuestro país se da como un hecho que este vínculo comercial es indisoluble, pero en Estados Unidos están deshojando la margarita. Hay veces parece que su visión del siglo XXI incluye un bloque comercial con México y Canadá. Otras veces hacen lo posible por dejar claro que el America First no es sólo un slogan del presidente Trump. Los demócratas, sus opositores, son también críticos del libre comercio, del TLCAN, y partidarios del proteccionismo. Esto es un problema porque los demócratas tienen la mayoría en el Congreso y, por tanto, la aprobación del T-MEC en sus manos.

Las cifras de crecimiento de las exportaciones de México a Estados Unidos son buenas, pero no deben confundirnos. El conflicto entre Estados Unidos y China sólo beneficiará a México, si Estados Unidos decide fortalecer su relación económica con México. En el corto plazo, es imprescindible que el Congreso estadounidense apruebe el T-MEC. A mediano y largo plazo, es fundamental que el Gobierno de Estados Unidos asuma una actitud más constructiva en la relación con México. ¿Quieren hacerlo? Esa es la cuestión.