¿Cómo será la recuperación del turismo?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

Para México, 2020 fue el peor año desde la Segunda Guerra Mundial, en palabras de Miguel Torruco, secretario de Turismo

El turismo fue uno de los sectores más golpeados por la pandemia, pero no es candidato a vivir una recuperación rápida, de las que se llaman en forma de V. Los niveles prepandemia se recuperarán entre 2022 y 2023 o 2024, por el tamaño de la crisis y por la dificultad de restablecer la normalidad. “La recuperación será lenta y empezará siendo local”, pronostica Axel Hefner, CEO de Trivago. Es una actividad intensiva en contacto humano y supersensible a cualquier dificultad o contratiempo en el frente médico-sanitario. Se recuperará, seguro, pero necesita una gran coordinación internacional y una ejecución impecable a nivel local.

Para México, 2020 fue el peor año desde la Segunda Guerra Mundial, en palabras de Miguel Torruco, secretario de Turismo. Paradójicamente, en este año horrible México avanzó posiciones y se ubicó como uno de los tres países más visitados del mundo, sólo superado por Italia y Francia. Para “avanzar” a México le valió ser el país turístico que menos restricciones o controles puso a los turistas que querían entrar. Avanzamos en el ranking, gracias a una estrategia que no debería llenarnos de orgullo, pues incrementó los riesgos y los contagios en las zonas que reciben mas turistas internacionales. El avance mexicano se explica, además, por la magnitud de la caída en el resto de países del Top 10 mundial.

Hay que tomar en cuenta que los viajes internacionales cayeron entre 58 y 78% durante el 2020. El número de viajeros pasó de 4,500 millones en 2019 a 1,800 millones en 2020. Esta merma no fue compensada por el impulso de los viajes cortos o locales. Como industria, el turismo perdió a escala global 100 millones de empleos y el valor de la actividad del sector se redujo alrededor de 850,000 millones de dólares. La crisis del turismo contribuyó entre 1 y 1.5% a la caída del PIB mundial. En países como España, o estados como Quintana Roo, la “contribución” del turismo a la crisis fue mayor, proporcional a sus contribuciones positivas cuando esta actividad gozó de buena salud.

La recuperación ya se nota en las actividades al aire libre, pero se manifiesta con palidez en el turismo de negocios y los cruceros. Hay novedades a la vista, cambios de hábitos. Hay mucho más apetito por viajes locales que internacionales. Dentro de los viajeros potenciales predominan los que dicen que quieren evitar multitudes, según un sondeo de Travel Pulse. “Registramos un fuerte apetito por hospedaje en grandes propiedades rurales”, dice el informe del primer trimestre del 2021 de Airbnb.

El turismo no volverá al punto en el que estaba en el 2019 porque deberá incorporar los cambios que el mundo ha vivido. Son otros apetitos, otras preocupaciones y otro nivel de conciencia. En el nuevo mundo es fundamental usar intensivamente la tecnología para monitorear el riesgo que representa un turista en particular o un grupo de ellos. Esto implica el establecimiento de controles para ingresar a un país, pero también a un hotel, un restaurante o para ser atendido en un spa.

¿Habrá un pasaporte covid? En este tema queda clara la tensión que hay entre colaboración y competencia entre países. Los afanes de mercadotecnia de las empresas de “soluciones” tecnológicas. No hay consenso internacional sobre la necesidad de implementarlo, ni acuerdos sobre cómo debería de funcionar.

Países como Israel y Dinamarca ya han implementado sistemas de registro que permiten identificar a las personas que se han vacunado. Estados Unidos se opone a ello. Alemania advierte sobre el problema creciente de documentos de vacunación falsificados. En el pasaporte y en otras cosas, la recuperación del turismo debe ir de la mano de la recuperación de la confianza, entre personas, entre países y hacia los desconocidos. ¿Cuándo volverá la confianza?

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