Comercio electrónico en NAFTA: ¿Qué pasará con Amazon?


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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

El comercio electrónico es uno de los temas pendientes de resolver en el TLCAN. No es cualquier cosa, los negociadores tienen en sus manos definir el papel que jugarán empresas como Amazon y eBay en México y Canadá. Al tomar esta decisión, estarán cincelando el futuro de gigantes nacionales como Palacio de Hierro, Liverpool y Coppel.

El comercio electrónico es uno de los temas pendientes de resolver en el TLCAN. No es cualquier cosa, los negociadores tienen en sus manos definir el papel que jugarán empresas como Amazon y eBay en México y Canadá. Al tomar esta decisión, estarán cincelando el futuro de gigantes nacionales como Palacio de Hierro, Liverpool y Coppel.

¿Cuánto podrán exportar las empresas de e-commerce desde Estados Unidos sin pagar impuestos? El mapa del comercio futuro se definirá, en gran parte, a partir de la respuesta que el TLC 2.0 otorgue a esta pregunta. En la mesa de negociación está la exigencia de Estados Unidos para que los socios del tratado incrementen la llamada “franquicia de minimis”. EU tiene una política en la que “perdona” los impuestos para cualquier envío menor a 800 dólares. En México, el estímulo acaba en los 50 dólares. Canadá es el país de la región más duro: cobra impuestos por envíos, que van de 16 dólares americanos en adelante.

Estados Unidos quiere que Canadá y México modifiquen su política en esta materia y “eliminen las restricciones” para el libre comercio digital. Los equipos mexicano y canadiense no quieren elevar significativamente el monto, entre otras cosas, porque están conscientes del impacto que tendría una apertura muy generosa en comercio digital. Ponen en la balanza los beneficios que traería a los consumidores frente a los riesgos o perjuicios que implicaría para el sector comercio.

Por el momento, la distancia en las posiciones sigue siendo abismal. México y Canadá no quieren ceder ante la solicitud/exigencia de Estados Unidos. El comercio “tradicional” genera cientos de miles de empleos y paga impuestos. Se vería obligado a competir en condiciones desiguales contra empresas que se ahorrarían muchos de los gastos de operación para atender a los consumidores mexicanos y canadienses. La amenaza no sería sólo contra el comercio, una plataforma digital es el vehículo a través del cual los fabricantes introducen sus productos en otros mercados. La asociación de Internet de Estados Unidos calcula que cada año la industria estadounidense exporta 86 mil 500 millones de dólares vía Internet. Con más facilidades a los estadounidenses en e-commerce, podrían quedar fuera de la competencia productores mexicanos.

En la negociación del TLCAN 2.0, el comercio digital está comprendido en la “carpeta” de servicios, donde también se están discutiendo temas relacionados con mercados donde operan otros colosos estadounidenses como Alphabet (Google), IBM, Expedia y Uber. En esta mesa de negociaciones se discuten asuntos como qué hacer con el movimiento de información y datos a través de la frontera y si se debe obligar a una empresa a localizar sus servidores donde almacena los datos en el país donde se originan esos datos.

La urgencia de poner este capítulo de servicios al día es evidente. Basta decir que en la versión actual del TLCAN no se menciona la palabra Internet ni una sola vez. Ahora, el mundo es digital y en la lista de las 30 mayores empresas de servicios digitales del mundo, hay 14 estadounidenses y siete chinas, pero ninguna mexicana ni canadiense.

Uno de los mayores desafíos para los negociadores mexicanos (y canadienses) es defender nuestros derechos como consumidores, sin poner en bandeja sus mercados para que los tomen las grandes empresas de Estados Unidos. ¿Podrán hacerlo?