Minuto a Minuto

Internacional Tesoro de los Estados Unidos lanza la operación ‘Paria Económico’ para bloquear ingresos de Irán
El Tesoro de los Estados Unidos lanzó la operación 'Paria Económico' para cortar "todas las opciones económicas" de Irán
Internacional Trump planea una nueva tarifa de 100 mil dólares para visa de trabajo
La Administración Trump está decidida a imponer una tarifa de 100 mil dólares a los trabajadores que tienen visa H-B1
Nacional Tamaulipas suma 22 incendios forestales en lo que va de 2026
Este 2026, Tamaulipas se ubica en los últimos lugares del país en afectaciones por incendios forestales
Entretenimiento Ricky Martin regresa al cine con ‘Hombre al agua’
Ricky Martin regresa al cine como actor y productor ejecutivo de 'Hombre al agua', la nueva película dirigida y protagonizada por Gael García
Nacional Suprema Corte aplaza discusión sobre candidaturas independientes en Michoacán como la de Grecia Quiroz
Grecia Quiroz expuso que la acción de inconstitucionalidad podría ser retomada por la SCJN a más tardar el jueves

China salió menos dañado que Estados Unidos de la crisis de la pandemia. Es el único país grande que tuvo crecimiento del PIB en 2020. Eso le permite adelantar el momento en el que se convertirá en la mayor economía del mundo. Será en 2026, proyecta la japonesa Nomura Holdings. En el 2028, según el think tank inglés CBRE. En Oxford Economics anticipan que será en 2029.

Los cálculos de estos expertos parten de un supuesto: China crecerá a una tasa superior al 5% entre el 2021 y el 2025 y mantendrá un crecimiento superior a 4% en los años siguientes. Estados Unidos tendrá un fuerte crecimiento en el 2021, pero no crecerá arriba de 3% en ninguno de los años posteriores al 2022.

El rebase en el tamaño del Producto Interno Bruto no es suficiente para convertir a China en la mayor potencia económica del mundo, pero es un paso muy importante y un símbolo a prueba de ciegos. Para conseguir el cetro, el Dragón tendrá que convertirse en el hegemón global en temas cruciales como poder financiero y tecnológico. Deberá avanzar más en eso que los expertos en geopolítica denominan soft power, convertirse en una referencia obligada en la forma de hacer las cosas.

En este aspecto, el 2020 fue un año importante para ellos: pasaron de ser el país donde brotó la pandemia a un caso de estudio en políticas públicas sobre el manejo exitoso de los contagios. Como parte de este proceso, se convirtió en el mayor proveedor mundial de equipos médicos para atender el covid y el fabricante de uno de los bienes más codiciados en el 2021: las vacunas contra el virus.

Estados Unidos no se borrará del mapa, ni tampoco cederá el terreno sin pelear. En el frente financiero tratará de mantener el papel del dólar como la moneda de referencia y a Wall Street como el mercado financiero más relevante del mundo. Porque el dólar es la moneda dominante, Estados Unidos puede “imprimir” billetes a discreción y trabajar con déficit fiscales más propios de una república bananera que de una potencia mundial.

Tendremos dólar para rato, pero su papel no durará para siempre. El yuan renminbi todavía no tiene una importancia proporcional a la de la economía china, pero los mercados financieros de Shangai están creciendo mucho más rápido que los de Nueva York o Londres.

En lo tecnológico, la batalla está clara en torno a la tecnología 5G. Vendrán más escaramuzas para ver quién domina en inteligencia artificial; robótica; biotecnología y nanotecnología. China ya registra más patentes que Estados Unidos y Europa juntos.

Se está acercando en los montos de inversión en ciencia y tecnología y tiene cada vez más empresas de referencia. En ese contexto quedan por verse numerosos episodios de intriga corporativa: empresas y ejecutivos acusados de espionaje; historias de robos de secretos industriales; acusaciones de prácticas abusivas de mercado. Se perfila un mundo con, al menos, dos estándares tecnológicos, el chino y el estadounidense.

Demócratas y Republicanos coinciden en la percepción de China como una amenaza a Estados Unidos. En ese sentido, en la relación con el Dragón podemos esperar cambios de forma, pero no de fondo con la llegada de Biden a la Casa Blanca.

Basta con seguir los mensajes que han emitido algunas figuras claves del equipo, como la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen y el Secretario de Estado, Antony Blinken. Seguirán la guerra de tarifas; la investigación y sanciones a las empresas chinas y la presión/invitación a las empresas de Estados Unidos para que salgan de China o reduzcan su presencia en ese país.

No terminará la desconfianza ni el recelo porque China es el enemigo a vencer. Is it too late for Uncle Sam? ¿Es demasiado tarde para que reaccione el Tío Sam?