La reapertura del caso Colosio cuelga de una cadena de estupideces cuyos eslabones engarzó la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, quien sumó la perversa idea de convertir al asesino en “víctima” a sus retorcidas y sectarias causas (entre otras perseguir a los ex servidores públicos que demostraron que todos o la mayoría de Los 43 de Ayotzinapa fueron ultimados y sus cuerpos quemados en el basurero de Cocula).

Trepada en su inmerecida posición, la señora legitimó los cuentazos que otra mujer (pero ilustrada), Olga Sánchez Cordero, desechó como titular de Gobernación luego de que, por instrucción del presidente López Obrador, atendió a los familiares de Mario Aburto Martínez, quienes afirman que el homicida confeso y sentenciado es “inocente” y asumió la culpa de su crimen “bajo tortura”, lo cual es una gran patraña.

No sorprende que la encargada de vigilar el respeto a los derechos humanos impulse la fantasiosa “inocencia” del magnicida, pero sí que la Fiscalía General de la República le dé entrada a su estulta recomendación y hasta designe un equipo especial que, ipso facto, asomó ya los calzones de su ínfima aptitud para “esclarecer” cualquier cosa: Por El Universal de ayer me entero de que se buscarán “indicios” o supuestas “evidencias”… ¡periodísticas! que apuntalen la vacilada de que Aburto es “víctima”: Según el diario, la FGR solicitó a diferentes medios entregar “todas las notas, reportajes, artículos, fotografías y videos que hayan publicado o tengan en su poder” y den acceso a su personal en sus hemerotecas “para continuar la investigación”.

En particular quiere investigaciones difundidas hace 28 años “de manera paralela a la oficial”, y se otorga “un plazo no mayor a cinco días hábiles a partir de su recepción” para acceder, advirtiendo que, en caso de negarse, el medio será multado “con 30 Unidades de Medida conforme a lo dispuesto en el Código Federal de Procedimientos Penales”.

Y en otro oficio (para el ingreso de la tira) se habla “de 10 unidades”, lo cual equivale a otra descomunal pendejada: 40 Unidades de Medida significan la ridiculez de cuatro mil tristes pesitos. Hurgando en versiones periodísticas, ¿a qué le darán crédito los detectives del fiscal designado ex profeso, Abel Galván? ¿A los cuatro Aburtos que lamentables oficiantes del periodismo inventaron? ¿A la nota del que no estuvo en Lomas Taurinas porque con otros que “cubrían” la gira del candidato se fue de shopping a San Diego pero publicó sobre Colosio la volada Yo lo vi caer?

Si de “investigar” lo exhaustivamente investigado se tratara y no de ir por Carlos Salinas de Gortari, basta leer lo que legó el cuarto y último fiscal del caso, Luis Raúl González Pérez, quien recibió un expediente de 52 tomos y declaraciones de 550 testigos y entregó un informe de 174 tomos y mil 993 testimonios.

Ah, pero ¡chin!: se trata del institucional y eficiente predecesor inmediato descalificado por la ilusoria defensora del pueblo…