Bitcoin: la revolución de las criptodivisas ya ocurrió

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

En el futuro cercano, mucho dependerá de los banqueros centrales y las autoridades fiscales. El bitcoin y las criptodivisas son un factor de riesgo que los gobiernos están tomando cada vez más en serio

¿Sabían ustedes que la energía eléctrica que se dedica a producir bitcoins es equivalente a la que consumen Argentina o Grecia? El dato es cierto, pero absurdo. Una de tantas cosas que no tienen sentido y sirven para describir el aura de irracionalidad que rodea esta criptomoneda.

El bitcoin cerró ayer con un precio de 42,108 dólares. ¿Por qué vale tanto este engendro hecho de ceros y unos? El precio actual está muy lejos del máximo de 64,800 dólares que alcanzó el 13 de abril del 2021, pero más lejos aún de los 1,000 dólares que valía en 2017. No ha habido inversión más rentable en los últimos cuatro años, aun con las fuertes caídas de esta semana. Si alguien invirtió 10,000 pesos a principios del 2017 en bitcoin, ahora tendría más de 400,000 pesos. Esa inversión podría convertirse en 1 millón o en menos de 100,000, dependiendo de lo que tuitee Elon Musk o de lo que diga una circular de parte de uno de los grandes bancos centrales.

¿Es una burbuja a punto de estallar? Antes de aventurar una respuesta, vayamos a lo básico. La descripción del bicho. Los bitcoins son líneas de código computacional creadas por jornaleros digitales llamados mineros. Estos usan un software especial que producen bloques a partir de los cuales se hacen bitcoins. El trabajo de los mineros consiste en producir las monedas, confirmar las transacciones y reforzar la seguridad del sistema. Reciben a cambio de su trabajo un pago en satoshis, una unidad virtual que es convertible en bitcoins. Los mineros son poco notables, pero las empresas de este tipo de minería son crecientemente visibles. Tienen nombres como Riot Blockchain; Bitmain; Blockcap y Argo Blockchain.

¿De dónde viene el aire que nutre la burbuja? En el último semestre hemos visto un cambio de actitud frente al bitcoin de parte de numerosas instituciones. Grandes bancos, aseguradoras y corporaciones decidieron incorporar esta y otras criptodivisas en sus portafolios. Lo más probable es que lo mantengan, como un activo especulativo pero con alto potencial de rentabilidad. Una prueba de ello es que en el primer Trimestre Tesla ganó más con la especulación en bitcoin que con la producción o venta de coches.

Uno de los principales atractivos y riesgos del bitcoin y otras criptodivisas es que las transacciones con ellas pueden ser realizadas de forma anónima. Entre sus fans están libertarios; entusiastas de la tecnología, especuladores y grupos criminales. De acuerdo con Coinbase, hay alrededor de 18.7 millones de bitcoins en circulación. Estas se almacenan en una cartera digital, que puede estar situada on line en un sitio especializado como Coinbase u off line, en un disco duro que utiliza software especializado.

¿Quién tiene la aguja para pinchar esta burbuja? Los análisis sesudos que desmenuzan lo absurdo del bitcoin no le han quitado impulso a esta manía o locura. Más impacto han tenido los cambios de opinión de Elon Musk, uno de los criptoentusiastas y el tercer hombre más rico del mundo.

En el futuro cercano, mucho dependerá de los banqueros centrales y las autoridades fiscales. El bitcoin y las criptodivisas son un factor de riesgo que los gobiernos están tomando cada vez más en serio. Dije riesgo, pero debemos pronunciar esta palabra en plural: evasión fiscal; financiamiento de actividades criminales, desestabilización de los mercados y… competencia a los mismos bancos centrales. Ellos tenían el monopolio de emisión de monedas de aceptación general y ahora tienen un rival que ha dejado de ser marginal y está cada vez más en el centro del escenario. Los bancos centrales quieren combatir al bitcoin, pero también se plantean crear sus propias divisas digitales. Todos lo harán en los próximos cinco años. El hecho es que la revolución de las criptodivisas ya ocurrió, dice Mike Novagratz, fundador de Galaxy Digital. ¿Cómo terminará esta obra? Habrá más lágrimas que risas, probablemente. Cuando la burbuja estalle, el invierno de las criptodivisas durará mucho tiempo… quizá.

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