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Tal vez, sin minimizar al “no era penal”, ni a las derrotas inimaginables del Cruz Azul ni mucho menos a la visita de Trump a México, las 24 horas de este martes de elecciones en Estados Unidos y gran parte del miércoles han sido las mejores horas en las redes sociales y mensajería como WhatsApp que se reflejaron en la creatividad y picardía a través de memes, bromas y chistes compartidos con el objetivo de desenchufarse de lo vivido.

Desde tempranas horas del día martes las redes sociales fueron el foro en el que comenzamos a leer y compartir nuestros puntos de vista, en el que muchos nos volvimos expertos politólogos y, en muchos casos, nos creímos el país mejor gobernado para descartar al candidato de nuestro vecino del norte. Eso no significa que esté a favor de Trump, solo es parte de los comentarios que vimos.

Conforme fue avanzando el día, las opiniones comenzaron a convertirse en la manera en que mejor sabemos reflejar los miedos y tensiones en nuestro país, convirtiendo en memes y chascarrillos, en muchos casos gritos de desesperación. Nos tomamos la elección como si de nuestro país se tratara, lo cual no es para menos pues sí que nos atañe.

El tiempo transcurría sacándonos el trauma que iba creando en nosotros el ya electo Presidente de los Estados Unidos; compartiendo chistoretes con nuestros amigos y familiares, y con esto dando el inicio de muchos debates en chats de grupos, en otros casos solo se seguían compartiendo memes creativos en honor a un probable levantamiento de un muro fronterizo.

Se volvió un ejercicio bastante emotivo y de un sinfín de opiniones y animadversiones que nos distraía los nervios cuando más lo necesitamos como país. Mientras los medios de comunicación y Twitter mostraban la caída de las bolsas y el horripilante tipo de cambio, tratábamos de sacar la tensión a la ”mexicana”.

Justo ahora leo una noticia en la que quieren censurar y regular, de cierta forma, este tipo de memes en España con una posible ley llamada “ley orgánica de protección del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen”, y es cuando constato que es una pérdida de tiempo buscar bloquear este tipo de difusiones y aperturas que ya se han dado desde cientos de años atrás en diferentes formas de expresión. La diferencia palpable es que la tecnología ha supuesto ponerlo ante los ojos de todo el mundo, pero también esto ha hecho que exista la libre expresión y un marco para debatir sin necesidad de ser un invitado directo.

Bienvenidas las picardías y memes sociales que ayudan a desentonar lo desentonado y a compartir sin destruir, si las redes sociales permiten estos niveles de apertura no es necesario censurarlos pues foros sobrarán y entre más regulaciones existan más pie al ataque clandestino y mal entonado. Cuidemos el bullying, sí, pero de una forma educativa y correcta, desde el inicio y no a partir del ataque. Castiguemos a quién ataca y no a quién conversa de forma pícara.