Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Biden, el correcto

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Me gusta ver que Joe Biden es un político que no ha dejado de cuidar su imagen, de mantenerse certero, prudente y elocuente. Ojalá sea el correcto que habite la Casa Blanca, de la mano de Kamala Harris

Todos sabemos quién es este hombre, hoy más que nunca por estar compitiendo contra Donald Trump para ocupar la Casa Blanca.

El 11 de marzo del 2014, hace ya seis años tuve la fortuna de asistir a la toma de protesta de Michelle Bachelet en Chile. En ese momento era parte del equipo de editores del presidente Enrique Peña Nieto, principalmente del grupo de fotógrafos personales.

Viajamos un pequeño grupo como parte de la comitiva de nuestro país y recuerdo que eran días asoleados, fue un vuelo muy largo porque nos tocó una ruta desde Atlanta y si no me equivoco, solo teníamos medio día para preparar equipo, comprar la tarjeta de telefonía local y la tarjeta de internet que nos daría la facilidad de enviar el material en tiempo real a la oficina en México.

El programa de trabajo ya estaba en los correos de todos, cada quien se concentraba en sus distintas acciones. Trabajar tan cercana al presidente de tu país, no te da mucho margen de equivocación o distracción, es un poco como cuando viajabas representando a tu país a algún torneo deportivo, traes puesta “la camiseta” y tu bandera con mucho orgullo y sabes que tienes que hacerlo bien.

Parte de los eventos nos dirigía a Valparaíso, a unos 120 kilómetros de Santiago. Íbamos a la ceremonia de traspaso donde Bachelet recibió la banda presidencial en manos de la presidenta del Senado, Isabel Allende, la primer mujer en la historia del país chileno en presidir la Cámara Alta, y claro la hija del fallecido presidente Salvador Allende.

Después de ser testigo de tan emotivo momento para la historia de Chile, y de ver los distintos autos llegar al Congreso Nacional en Valparaíso, cada quien con sus tradiciones en vestimenta y personal de seguridad.

Allí fue la primera vez que pude ver a Joe Biden en persona y relativamente cerca, bajaba de su camioneta blindada, estilo Suburban rodeado de personal del Servicio Secreto y del propio país chileno.

Vestido en su traje color azul, sus lentes Ray-Ban oscuros, su cabello blanco completamente peinado y su actitud de quien representa a Estados Unidos, en ese momento, como vicepresidente.

Después del evento oficial del cambio de banda presidencial, nos trasladamos al Palacio Presidencial Cerro Castillo, una residencia de descanso de los mandatarios chilenos y también en donde se llevan a cabo diversas reuniones ministeriales y diplomáticas.

Era la fotografía oficial y los encuentros en privado de los mandatarios extranjeros e invitados para ser parte de este momento.

Allí estaban los fotógrafos de todos los mandatarios y sus respectivos equipos de trabajo. Era un jardín muy grande y al fondo una casa de color rosado y varios árboles grandes y palmeras a su alrededor.

El (aún) Príncipe Felipe de Borbón, el presidente de Ecuador Rafael Correa, el uruguayo José Mujica, Cristina Fernández de Argentina, el vicepresidente de Estados Unidos y nuestro presidente mexicano, entre muchos otros.

Allí estábamos muchos siendo testigos de la historia y no solo de la chilena, sino viendo a jefes de estado de manera muy cercana.

Después de la fotografía oficial, todos los mandatarios entrar al Palacio, mientras tanto esperábamos algunos sentados y otros de pie en el hermoso jardín y bajo el fuerte sol de mediodía.

Debo confesar que estando allí, se me ocurrió acercarme un poco más para probar un poco mi suerte y mi diplomacia. Es decir, la amabilidad que me correspondía tener con la seguridad que revisaba la decena de gafetes que colgaban en mi cuello en donde me acreditaban para poder estar allí, en el pasillo, en la entrada, en la foto, pero obvio no tenía del interior.

De manera traviesa comencé a caminar con mis tacones negros en el pasto verde que parecía que atrapaban la aguja en cada paso que daba para hundirla, así que me obligaba a caminar de mejor forma.

Iba con mi cámara Sony en la mano y en mi porte de seriedad iba acercándome a la casa, cuando de pronto se abre la enorme puerta del Palacio y distintos mandatarios comenzaron su camino a sus respectivos convoys.

Así que no me quedó de otra más que detener mi camino, y como es en esos casos, dejar de caminar ni hacer algún tipo de movimiento que ponga nerviosos a los elementos de seguridad.

En cuestión de segundos, y quizá en un par de parpadeos tenía frente a mí al vicepresidente norteamericano Biden, confieso que me quedé sin palabras y él fue quien primero me saludó amablemente y me tomó del brazo para darme una especie de palmadas y darme las gracias.

Solo recuerdo haberle dicho que era un gusto conocerlo y me volvió a dar esas palmadas ejecutivas, sonrió y se fue.

La foto por supuesto que no es la mejor, lo tenía demasiado cerca cuando lo descubrí por mi lente. Apenas si me dio tiempo de enfocar y capturarlo, pero me gusta ver esta imagen y las que hoy distintos fotoperiodistas han realizado durante la cobertura de la campaña presidencial de Estados Unidos y ver que es un político que no ha dejado de cuidar su imagen, de mantenerse certero, prudente y elocuente en sus posturas.

 

Joe Biden Estados Unidos Laura Garza
En la imagen, Joe Biden durante un acto en 2014. Foto de Laura Garza/@lauragarza

 

Es un hombre serio, antes de 72 años y hoy a seis años de ese momento, luce más radiante gracias a la campaña. Mantiene la energía y sobre todo, la formalidad de una carrera en la política norteamericana desde 1973 cuando fue senador de su país por el estado de Delaware.

En la mayoría de sus fotografías luce maquillado y quizá un poco rejuvenecido, factores necesarios para darle batalla al hombre en el poder. Su traje azul, su corbata con rayas azules son clásicas en su formalidad y elegancia diplomática.

Joseph Robinette Biden Jr., está muy cerca de ganar estas elecciones como demócrata y un gran opositor de Donald Trump. Ojalá sea el correcto que habite la Casa Blanca, de la mano de Kamala Harris.

Haber tenido la fortuna de trabajar para el gobierno de mi país me ha dado distintas anécdotas como estas que creo que tengo que escribir, para que con el paso del tiempo no las olvide.

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