Entre 1991 y 1997, participó en los ejercicios de consultas ciudadanas en el Distrito Federal promovidos por Demetrio Sodi, además de incorporarse orgánicamente a la Alianza Cívica, el colectivo que alentó la organización de elecciones libres y confiables durante el sexenio salinista y hasta el año 2000.

Accionista del diario La Jornada, en el que escribe artículos de opinión, Calderón Alzati escribió Las elecciones de 1994, un libro que continuaba con las líneas de trabajo de su colega, José Barberán, quien en 1988 realizó una verificación del padrón electoral y detectó indicios del fraude que habría beneficiado a Carlos Salinas de Gortari.

En 1995, Andrés Manuel López Obrador —por recomendación de Cuauhtémoc Cárdenas— contactó al presidente de la Fundación Rosenblueth y a Barberán, entonces representante del PRD ante el IFE, para que auditaran la elección para gobernador de Tabasco.

A partir de entonces, López Obrador contó con la asesoría de ambos especialistas en materia de opinión pública, aunque la Fundación Rosenblueth intervino en distintas polémicas, como cuando dio como ganador a Héctor Sánchez a la elección de gobernador en Oaxaca, con una exit poll atípica. El candidato perredista, anticipó, obtendría 38.1% de los votos, por 36.9% del abanderado priista, José Murat, con un margen de error de 0.064 por ciento. Al final, Murat triunfó con una ventaja de 11 puntos.

No obstante, Calderón Alzati estuvo entre los técnicos que representaron a Cárdenas Solórzano en la planeación de un ejercicio demoscópico para definir al candidato de una probable alianza opositora, a finales de 1999. Tal iniciativa era alentada por distintos organismos sociales y empresariales proclives entonces a un “cambio de régimen”. Esa encuesta nunca se realizó, por los desacuerdos entre el abanderado izquierdista y Vicente Fox.

Para esas elecciones presidenciales, la Fundación Rosenblueth realizó una encuesta de salida, contratada por el PRD. Fue “una encuesta ponderada muy sui géneris”, explicó Calderón Alzati en un seminario, organizado por el IFE tres meses después de los comicios, en el que reveló —aunque parcialmente— su metodología de trabajo: “utilizamos pocas secciones electorales y mucha información sobre el comportamiento de los votantes en anteriores elecciones”.

Incluso entonces, Calderón Alzati insistía en la validez de su modelo, basado en seis “estratos”: las metrópolis —los centros urbanos con más de 500,000 habitantes—; las ciudades medias —entre 120,000 y 500,000 habitantes—; las ciudades pequeñas, y los municipios semiurbanos o rurales, con poca concentración poblacional.

En el 2000 tenía identificadas, en 28 metrópolis, 25 ciudades grandes, 95 ciudades medias y 445 ciudades pequeñas. Al final, dividió al país en 136 regiones. Empero, no atinó a registrar el triunfo de Vicente Fox, debido a lo que definió como un electorado “vergonzante”, ante la elevada tasa de no respuesta para su exit poll. Ese mismo fenómeno fue señalado por Stanley Greenberg, encuestador de Francisco Labastida. Después de esa elección, Calderón Alzati se enfocó en el relanzamiento de Galileo, un software educativo que fue eclipsado por Enciclomedia.

Prácticamente nada se supo de él, desde entonces. Ahora, a petición de AMLO, rompe su ostracismo para coordinar el conteo de las opiniones de la consulta sobre el nuevo aeropuerto internacional de México (NAIM).

Acompañó al vocero de la próxima administración federal, Jesús Ramírez Cuevas, en la presentación de la consulta nacional sobre el nuevo aeropuerto, que se efectuará entre el jueves 25 y el domingo 28 de octubre en 528 municipios de los 32 estados de la República.

En este ejercicio “abierto y transparente”, podrán participar ciudadanos mexicanos con credencial para votar del INE vigente, quienes responderán una pregunta que versa en torno a la continuación o la suspensión de las obras del NAIM en Texcoco. Como alternativa —plantean los organizadores del ejercicio— estaría construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía y rehabilitar el aeropuerto de Toluca.

“Es un ejercicio democrático para que la gente opine sobre qué le conviene más al país”, resumió Ramírez Cuevas. Sobre la encuesta que levantarían simultáneamente —complementaria a la consulta nacional—, nada explicaron. Tampoco sobre la presentación de sus resultados.

EFECTOS SECUNDARIOS

DIGITALIZADOS. El anuncio de la pregunta sobre el nuevo aeropuerto internacional trajo consigo la apertura de la página electrónica mexicodecide.com.mx. Más visitas digitales de la cuarta transformación (https://transicion.mx), “donde los ciudadanos y el nuevo gobierno trabajaremos juntos para reconstruir al país”. Además de la información sobre los 25 proyectos prioritarios, la agenda legislativa y las medidas de austeridad, ese portal informativo cuenta con micrositios para los programas Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida, así como de las consultas sobre el NAIM, la propuesta de pacificación y los foros educativos. ¿Y el Tren Maya? En el espacio de noticias, la información tiene cinco días de retraso. Igual, el calendario de eventos.

¿DISTENSIONES? Recién llegado de Washington DC, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, aceptó la invitación del coordinador de la mayoría morenista, Ricardo Monreal Ávila, y acudió al Senado de la República, para tomar un café. Una señal de civilidad política, apuntaron colaboradores de ambos personajes. Si así fue, ¿por qué no convocaron al presidente de la mesa directiva, Martí Batres Guadarrama? La inminente presentación del paquete legislativo que materializará las promesas de AMLO estuvo entre las deliberaciones.