El futbol es lo más importante de lo menos importante, si eres de Cruz Azul, desde hace 22 años hablar de la pelota y sus pasiones se ha convertido en una auténtica pesadilla. 

Esta semana se ha convertido en el nuevo integrante de una lista -que luce interminable- de Técnicos Celestes que han muerto en el intento, lapidario puede ser llegar a Cruz Azul en busca del título como heroico si te vistes de alquimista y al fin logras atravesar el desierto.

Desde aquel lejano invierno de 1997, la afición celeste sueña con la gloria, la impotencia se ha visto alimentada semestre a semestre, extranjero tras extranjero, promotor tras promotor. No es anormal que Cruz Azul no tenga rumbo, ha sido el pan de cada día desde hace 44 torneos, intentos ya habido, proyectos pocos, éste, el de Ricardo Peláez es sin duda uno de los más definidos, no obstante, el hilo volvió a romperse, ¿Qué frustrante puede ser estar tan cerca de la cima y luego caer?, La Máquina lo ha adoptado en varias ocasiones de esas 44 oportunidades.

El legado de Don Guillermo Álvarez Macías se ha convertido quizá en la alquimia jamás igualada, no es casualidad la época llena de glorias de un club como Cruz Azul que nació grande, tampoco se trata de responsabilizar al cien por ciento al hijo y es que si algo han hecho mal en  La Noria desde el deceso de Don Guillermo, ha sido pensar que con el puro nombre y el prestigio, Cruz Azul logrará trofeos.

Hablar del sinnúmero de procesos fallidos en Cruz Azul sería titánico e inútil, señalar el camino al éxito luce complejo, no obstante, desde la llegada de Ricardo Peláez este proceso tiene más rumbo que ningún otro atrás. Ser ganador dentro del futbol muchas veces es fortuna, me explico: aquella final del Clausura 2013 premió a uno y llevó a la hoguera al otro, se imaginan ¿qué hubiera sido de Memo Vázquez, si Teófilo Gutiérrez hubiera marcado marcado el “casigol”, si Alejandro Castro no hubiera desviado el remate de Moisés Muñoz que iba afuera o si Miguel Layún en su cobro penal no hubiera tenido la fortuna de que su resbalón y el pie de apoyo ayudara a cambiar la dirección de su cobro?, seguramente Miguel Herrera no hubiera sido DT en Brasil 2014 y Vázquez tendría una estatua en La Noria y al menos un Mundial en su haber.

Foto de Marca.

De ese tipo de historias está hecho el futbol, seguramente el optimismo no alcanza para ser campeón, pero en momentos cumbre, sin duda puede hacer la diferencia, tanto como el pesimismo y el fatalismo, ese con el que comulga el aficionado celeste desde hace 22 años. En el libro de “El Alquimista”, Santiago basó su éxito en  un sueño, mismo que lo guió hacia la alquimia, muchos en el camino le dijeron no, algunos lo desviaron, no faltó algún gitano (podría ser algún promotor) que le pidiera parte del tesoro a cambio de avalar sus planes, Santiago tuvo fe, insistió en defender su sueño y cuando todo parecía perdido, en sus angustias, en sus tristezas, fortaleció el alma. 

Foto de Futbol Total

La analogía luce difícil para una afición que ha esperado 22 años, insisto, el optimismo y la determinación es lo único que mantuvo sólido a Santiago en su peregrinar por el desierto, hoy toca a Ricardo Peláez contagiar a los suyos, elegir correctamente a su “Santiago” o bien disfrazarse de el, la afición de Cruz Azul más que nunca necesita creer en algo y esta vez, el Presidente Deportivo pondrá al estratega con total libertad, La Máquina más que nunca necesita ser una Alquimia Celeste.

HASTA LA PRÓXIMA 

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