Elecciones 2024
Elecciones 2024

A cuatro meses de la elección presidencial, dos foros para darle voz a los protagonistas de la industria que registra las preferencias del electorado. Uno, convocado por la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey, presentó a tres encuestadores “tradicionales” y dos académicos.

El otro, un panel virtual. Gloria Alcocer, directora de la revista Voz y Voto, citó a un debate sobre la pertinencia de las encuestas prelectorales. Alejandro Moreno declinó la invitación, mientras que José Carlos Campos Riojas, de Massive Caller, no tuvo empacho en reconocer lo que es obvio sus competidores, los demóscopos y los políticos en campaña: su metodología incumple con los estándares de la academia y sus publicaciones buscan hacer propaganda, más que informar a los ciudadanos. “Aun así podemos hacer pronósticos acertados, que es lo que cuenta”, sentenció.

En las elecciones para la gubernatura del Estado de México —atinaron, mientras que un bloque amplio de encuestas publicadas en la víspera reportaron una ventaja holgada para la abanderada oficialista –de dos dígitos—, fueron acusadas (como ahora mismo) de desincentivar la participación y servir a la propaganda morenista.

¿La precisión o el financiamiento? México Elige, Massive Caller, LaEncuesta.Mx, Poligrama… ¿hacen lo mismo que otras casas encuestadoras como Consulta Mitofsky, Buendía & Laredo, Votia, Covarrubias, Demotecnia o Parametría?

Desde el 2018, en los procesos electorales se han aplicado cinco modalidades distintas para recolección las preferencias de los ciudadanos, pero incluso antes de la pandemia había un boom de mediciones en redes sociales, que junto con las telefónicas IVR, han desplazado a las casas demoscópicas especializadas en levantamientos en vivienda y en telefónicas en vivo.

Sus autores presumen que son baratas y rápidas. Entre las telefónicas hay que discernir aquellas que se levantan con la Guía Amarilla de las que incluyen celulares, y las que realizan entrevista “en vivo” o por robot (IVR). En entre las encuestas vía internet están aquellas efectuadas a través de mensajería instantánea (como WhatsApp, que bien podrían ser catalogadas como opt-in) y, finalmente, las “convencionales”, que realizan la entrevista en vivienda, cara a cara.

Baratas, rápidas… ¿pero estadísticamente válidas? Al borde de una rabieta, Campos Riojas advirtió sobre un “endurecimiento” de la regulación vigente aunque ni siquiera cumple con los estándares de la industria. Sin empacho, ratificó que registra ¡95% de rechazo y 0% de no respuesta a sus llamadas! Otras empresas con CATI, como SL&S –matriz de LaEncuesta.Mx—acepta un promedio de 45% para este tipo de ejercicios.

Con nueve años en el mercado, la firma regiomontana no se compara con las encuestadoras tradicionales; más bien asume una función “complementaria” y presume –“salvo dos o tres errores garrafales– de ser la más acertada y de tener actualmente una veintena de “clones”, lo que validaría (sic) su método.

“Una publicación puede ser precisa, sin tener metodología”, describió Javier Márquez, académico y encuestador. En el mercado de investigación de la opinión pública —advirtió— hay señales alarmantes por la manipulación de datos o de plano, la invención de reportes. Y el INE no hace nada.

Para el director de Massive Caller, debatir sobre términos como la ponderación de calibración —que minimizaría sesgos por no respuesta, por ejemplo—, resulta imposible. Sobre sus patrocinadores, tampoco siente obligación de rendir cuentas.

Efectos secundarios
¿AVENENCIAS? A borbotones, la dirigencia morenista presentó al último sexteto de candidatos a las alcaldías de la CDMX. Un bloque donde los cuadros cercanos a Clara Brugada fueron sacrificados por instrucciones superiores. Algunos cercanos a Claudia Sheinbaum cedieron espacios, en aras de respetar la paridad total y potenciar la rentabilidad electoral. Iztacalco, con Lourdes Paz, y Cuauhtémoc, con Caty Monreal, son ejemplos evidentes de esos equilibrios precarios.