Tras de invocar “causas de fuerza mayor”, Baldemar Hernández Márquez llegó a Palacio Nacional para su primera reunión del 2022 con Rogelio Ramírez de la O. El director general de la Financiera Nacional de Desarrollo debía presentar sus metas anuales al secretario de Hacienda pero el funcionario tabasqueño —después de haberse infectado de Covid-19— tuvo que extremar cuidados.

Justificada, su ausencia de las oficinas centrales. Injustificado, el deterioro de la principal institución pública de financiamiento para los productores del campo mexicano. A mediados del 2020, Hernández Márquez recibió una llamada de la Oficina de la Presidencia: Andrés Manuel López Obrador le tenía un encargo.

La institución cerró el 2020 con una colocación de 48,129.8 millones de pesos —la meta ese año era de 65,000 millones— y una cartera vencida superior a 12 por ciento. Un año después, Hernández Márquez juzgó que había cumplido con las tareas encomendadas por su amigo y paisano, tras de haber puesto en marcha el programa denominado Crédito Seguro, que se tradujo en una caída en la colocación de la institución y su operación en números rojos.

Pero Ramírez de la O le dio un voto de confianza y accedió a la propuesta de “fortalecer” a la FDN, cuyo primer paso consistió en una reingeniería administrativa, a cargo de Isabel Montoya Obregón,  entonces directora adjunta de administración y finanzas. Hace un mes, a través de una comunicación remitida por correo electrónico a las oficinas regionales y estatales, la directiva de la institución anunció relevos en las áreas sustantivas, así como de un realineamiento de prioridades.

“Vamos a otorgar créditos a proyectos viables, así como brindar alternativas de solución a los financiamientos que actualmente están emproblemados (sic)”. Pero los números no mienten: al cierre del primer semestre del 2022, la colocación de créditos acumula 15,063 millones de pesos, apenas 20.3% de la meta anual y 19.2% menos que el avance registrado en el mismo periodo del 2021. La cartera vencida es de 6,909 millones de pesos.

Del organigrama de la FND desaparecieron las direcciones adjuntas. Ahora funcionan “unidades corporativas”, cuyos titulares fueron propuestos por Hernández Márquez al consejo de administración, para su ratificación. Los cinco nuevos titulares, empero, fueron nombrados directamente por la titular del SAT, Raquel Buenrostro.

Salvo Francisco Javier Conde Elizalde —quien dejó la dirección de administración e informática en SENASICA para incorporarse como titular de la Unidad de Promoción de Negocios y Coordinación Regional— los nuevos mandos superiores de la Financiera carecen de conocimientos previos sobre el sector agropecuario.

A las quejas de los empleados de la institución por lo que consideran una intervención de las autoridades hacendarias, se suman críticas más graves de las que ya quedó enterado el secretario Ramírez de la O. Y es que la directiva del FND falló en integrar una estrategia y un equipo con visión y liderazgo a juicio de Gabriela Hernández Cardoso, quien el pasado 24 de mayo renunció como consejera independiente.

“Hay un retroceso importante en todos los sentidos”, lamentó, “y mi participación no beneficia más a la institución, por lo que me veo obligada a presentar mi renuncia fundamentada en el valor con el que siempre he desempeñado mis roles: antes de intereses personales está el interés de México”.