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El título de esta columna podría resumir el espíritu con que el gobierno enfrenta la doble emergencia sanitaria y económica del país.

Su sentido es: para obtener los cambios buscados, no hay que cambiar de rumbo, hay que mantenerse inmóvil en el camino trazado. La historia dirá si hay en eso una sabiduría estratégica o una simple inmovilidad ante los retos ingentes de México.

El presente nos dice que México es el único del mundo que, pudiendo hacerlo, no ha intentado una política de emergencia ni contra la crisis sanitaria ni contra la económica.

Ayer, el Inegi reportó la caída de la economía para el segundo trimestre del año con una cifra sin precedentes, -17.3 por ciento, la cual, anualizada, dice Jonathan Heath, vicegobernador del Banco de México, equivaldría a un alucinante -53 por ciento.

La pandemia sigue en su alta meseta, acercándose en su cifra de defunciones oficiales al tercer lugar del mundo, solo debajo de Estados Unidos y Brasil, pero con estimaciones de muertes excedentes, ofrecidas por el propio gobierno, que rebasan por mucho la cifra oficial.

El tiempo nos dirá la cifra real, pero los días que pasan nos muestran a un gobierno que no ha hecho aquí nada de lo que ha funcionado en otros países, ni pruebas masivas, ni rastreo de infectados ni uso de cubrebocas.

Una inmovilidad equivalente, igualmente solitaria en el mundo, ha adoptado el gobierno respecto de la crisis económica. No ha protegido la economía y el empleo con los instrumentos que ha usado todo el mundo: contraer deuda, inyectar dinero y dar alivios fiscales a los sectores productivos, de modo que, al pasar la emergencia, estén debilitados pero no destruidos.

El gobierno ha sostenido su reparto de recursos públicos a la población más necesitada, y ha persistido en sus altos flujos de inversión a sus previos proyectos de infraestructura y a una empresa petrolera que parece un hoyo negro, capaz de desaparecer lo que le echen.

El tiempo nos dirá si la adopción de esta inmovilidad ante las crisis permitirá cumplir después el gran cambio prometido por este gobierno. O si solo es una equivocación de la que el país tardará años en recuperarse.