uriosa y entretenida, quizá desconcertante para sus anfitriones, fue la lección de historia que el presidente López Obrador eligió como cuerpo central de su discurso en La Habana.

El Presidente hiló una colección de anécdotas históricas de personajes cubanos vinculados a México, empezando por dos militares criollos nacidos en Cuba, Francisco de Sentmanat y Pedro de Ampudia, que fueron gobernadores de Tabasco por distintos bandos, poco después de la Independencia, y pelearon a muerte entre sí, con la consecuencia de que Ampudia derrotó a Sentmanat y mandó decapitarlo y exhibir su cabeza en la plaza pública.

Ampudia es el mismo que peleó después contra la invasión norteamericana en 1847 y fue ministro de guerra de Juárez, cuyo confidente mayor fue otro cubano, su yerno Pedro Santacilia.

José Martí estuvo en México entre 1875 y 1877, recordó López Obrador, y salió del país al triunfo de la revolución de Porfirio Díaz, diciendo: “un hombre se declaró por su exclusiva voluntad señor de hombres… y con un poco de luz en la frente no se puede vivir donde mandan tiranos”. (El que tenga oídos que oiga, dijo el sordo).

En la lista de anécdotas siguió la del estrafalario personaje tamaulipeco Catarino Garza, quien se levantó contra Porfirio Díaz, fracasó y fue a dar al paraíso de conspiradores latinoamericanos que era en los 1890 Costa Rica, donde hacían planes insurreccionales Antonio Maceo, Máximo Gómez, el mismo Martí, y los generales colombianos Avelino Rosas y Rafael Uribe.

Las anécdotas siguen con la del embajador cubano Márquez Sterling, quien acompañó a Madero y a Pino Suárez la noche de su prisión, antes de sus salvajes ejecuciones.

Naturalmente, el orador llega a la estadía en México de los futuros expedicionarios del Granma, con Fidel a la cabeza. Hasta ese momento el presidente López Obrador había salvado las definiciones ante la Cuba de hoy que se esperaban de su discurso. Pero ahí empezó.

Hizo el elogio de Fidel Castro, defendió la dignidad de Cuba como moderna Numancia, propuso crear una Unión Europea latinoamericana y exhortó a los cubanos a hacer una “revolución en la revolución”.

Cosas todas que merecen comentario aparte.