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Los empresarios están nerviosos, pero cabe la duda: ¿a alguien de la 4T le importa esto? En estos días de giras triunfales y de éxito político, algo está pasando en el ánimo de los hombres y mujeres de negocios. Hemos hablado del rugido de los mercados y ahora tenemos dos encuestas muy reveladoras, una del Inegi y otra del Banco de México. Son “fotografías” tomadas en junio, después de la elección. Hay una disminución en los niveles de confianza y una preocupación por factores relacionados con gobernanza, en otras palabras con el clima político.

En la encuesta del banco central, la incertidumbre política desplazó a la inseguridad como principal elemento que podría obstaculizar el crecimiento económico. Esto es significativo, si comparamos con los datos de hace tres meses. En abril, los cuatro factores que encabezaban esta lista eran inseguridad pública, otros problemas de falta de Estado de derecho, corrupción e impunidad. Todos estaban por encima de la incertidumbre política.

El cambio es importante y, por lo pronto, sólo podemos esperar que tomen nota al más alto nivel de la 4T. Lo que nos dicen las encuestas, en cierto sentido, complementan lo que dicen los mercados. En abril y mayo, todo era estabilidad y cielos despejados. En junio, el tipo de cambio del peso se depreció cerca de 8% frente al dólar. En el sexto mes del año, la Bolsa Mexicana de Valores registró una baja de 4.96%, su peor desempeño mensual desde diciembre de 2022.

¿Qué tan en serio hay que tomar lo que pasó en junio? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, el tablero de indicadores trae las flechas apuntando en varias direcciones. Ayer martes 2 de julio, el Inegi nos entregó un dato de crecimiento de 0.9% en Inversión Fija Bruta, un indicador que es superrelevante. Los niveles de inversión determinan el crecimiento de la economía en el mediano y largo plazo. La inversión está muy relacionada con la confianza empresarial. Cuando ésta existe, se expresa en la disposición de los empresarios a arriesgar su dinero en proyectos productivos.

Un crecimiento de la inversión indica confianza y un decremento, lo contrario: desconfianza o cautela. ¿Por qué hay que tomar con reservas el dato de crecimiento de la inversión que se dio a conocer el martes 2 de julio? Éste corresponde al mes de abril. Es un buen dato, pero es una fotografía de hace tres meses. Corresponde al cuarto mes del 2024 y destaca por el buen desempeño de la construcción, privada y pública.

¿Qué sigue? Los próximos meses serán claves. Por momentos, parece que el presidente López Obrador está cómodo atizando la incertidumbre política, en particular aquella que pone más nerviosos a los empresarios. Podemos verlo en sus declaraciones en torno a la reforma del Poder Judicial. Esto seguirá así de aquí al 30 de septiembre. Es probable que en estos tres meses las encuestas seguirán reflejando todo el nerviosismo que cabe en el concepto de “incertidumbre política”.

Del primero de octubre en adelante, muchas cosas dependerán de lo que haga o deje de hacer Claudia Sheinbaum. Una vez que ella se convierta en presidenta de México, sus acciones y mensajes nos permitirán saber qué tanto le ocupa y preocupa el generar confianza de los empresarios.

Una cosa es clara: el mejor momento para apaciguar y animar a los empresarios es ahora. El segundo semestre traerá momentos complicados que podrían agravarse, si la llama del nerviosismo empresarial sigue viva. En el frente económico, la mayoría de expertos coinciden en señalar que tendremos una desaceleración de la economía mexicana. El final de sexenio combinado con un enfriamiento de la actividad económica en Estados Unidos harán más complicado el escenario para que las empresas inviertan. En el frente de la política internacional, hablaremos mucho de las elecciones de Estados Unidos. Donald Trump 2.0 usará la piñata mexicana para incrementar sus posibilidades de volver a la Casa Blanca. Amenazará con más aranceles y con cambiar algunas de las cosas que Joe Biden ha hecho con México en torno al nearshoring.

Tendremos grandes tormentas. Frente a ellas tenemos paraguas pequeños, además de techos con goteras. Son tiempos de euforia política y grandes retos. ¿A alguien, en la 4T, le preocupa lo que pase con la confianza empresarial?