La Cisterna Basílica de Estambul, un palacio sumergido hace mil 500 años

La Cisterna Basílica de Estambul en Turquía es una de las mayores atracciones turísticas en el país al recibir a más de 2 millones de visitantes al año. Durante 38 años, más de 7 mil esclavos construyeron esta extraordinaria y monumental cisterna de 9,800 metros cuadrados.

Cuenta con 336 columnas de 9 metros de altura que le dan un misterioso y grandioso esplendor. Tiene un acceso en el cual se deben bajar 52 escalones metálicos. Su interior se puede recorrer a pie por pasillos que te llevan a una especie de muestra artística con esculturas rodeadas de agua, con una hermosa iluminación de colores naranja y azul turquesa que destacan la belleza del misterioso lugar.

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Tiene dos columnas con bases de cabezas de medusas invertidas, que supuestamente protegían el lugar de “espíritus malignos”. Fue construida en el siglo VI durante el reinado del emperador Justiniano I para abastecer de agua al Palacio Bizantino.
Para llenar la cisterna subterránea se utilizó el acueducto de Valente que recibía agua de los bosques de Belgrado, a 20 km de distancia de Constantinopla.

Los turcos dejaron de utilizarla porque preferían el agua que fluye (a la estancada) por ser más limpia. Por esa razón, cerca de 70 cisternas de Estambul dejaron de utilizarse.

La cisterna se utilizó en la película de James Bond “De Rusia con amor”, así como en “Inferno” protagonizada por el actor Tom Hanks.