Nuevo León siempre ha sido un estado en donde el hombre es quien dirige, tiene voz, decide, manda y está al frente de la casa y los negocios.

Eso es muy difícil de que cambie, porque así es el estado, su historia y la manera en que funciona desde el fondo de la sociedad, pero lo que hoy estamos viendo es para detenernos un momento y comenzar a abrir un espacio a la posibilidad de que las mujeres puedan estar al frente y verse.

El triunfo de Samuel García como gobernador se debió a una mezcla entre lo tradicional y lo disruptivo (palabra de moda), y en este último fue la constante presencia de su esposa en la estrategia de comunicación dentro de su campaña.

A Mariana Rodríguez ya la conocen todos, comenzó a llegar a nuestras mentes como una influencer que le pedía a San Benito por su chancla que alguna vez perdió o porque tomó un curso de cómo hacer los quehaceres del hogar antes de casarse.

La conocimos porque la veíamos cómo se maquillaba antes de salir por las mañanas, allí descubrimos que tenía una marca de maquillaje y lo promocionaba diariamente sin descanso y con la clara intención de posicionarla y venderla.

Al final, aquí a todos se nos enseña que hay que poner el negocio propio, porque emprender es lo que nos hace tener una mejor calidad de vida.

Esa era Mariana, la que nos hacía reír con comentarios frívolos y desajustados de la realidad común y corriente de quien sale a trabajar a diario para pagar las deudas y sacar adelante a la familia.

Después hasta en la intimidad de su cuarto la vimos cenar costillas, mientras hacía una videollamada con su marido Samuel que se encontraba en la sala, por el aislamiento obligado por contagiarse de COVID en plena campaña.  Le vimos cómo le cambió la cara cuando su esposo le pidió que no enseñara sus piernas porque eran “nomás de él”.

Fuimos testigo de que son modos que al menos aquí en Nuevo León, son permitidos y conocidos, por lo que no afectó en lo absoluto el buen recibimiento de la gente de estos dos jóvenes que le tiraban a quitar a la “vieja política”.

Sí, ahora dije “de estos dos”, porque la campaña no fue de Samuel, sino de Samuel y Mariana.

Hoy vemos a una Mariana apoderada del papel de primera dama, segura en los escenarios, dispuesta a convivir y escuchar a quien tenga que hacerlo.

El corte de cabello la empoderó aún más, en las historias que publica en Instagram y lo que vemos en la prensa, es a una joven que más allá del importante rol que tiene su marido, ella se abre camino y si es necesario, le abre camino a él.

La imagen que hoy publico es de la cuenta de Mariana y es que así es como se le ve detrás de bambalinas, atenta, dispuesta, involucrada y marcando la diferencia, es más hasta podría aventurarme, que también haciendo historia en el gobierno de Nuevo León.

Aparece con dos teléfonos, tan cerca del agente de migración que no deja. Ver ningún tipo de barrera o división entre ella y él. Seria y concentrada en lo que está haciendo, mostrándole la pantalla de su teléfono, como otro acto de confianza, mientras que sostiene otro teléfono que pareciera estar escuchando.

En otras escenas donde aparece el gobernador, ella aparece igual, tomando decisiones y utilizando sus teléfonos para comunicar y acertar.

Al igual que Luis Donaldo Colosio, ha venido a reforzar el cambio que es necesario en todos los ámbitos de gobierno con la presencia de mujeres preparadas.

Y no dejo de lado el rol del Alcalde de San Pedro Garza García, Miguel Treviño que desde que llegó ha involucrado cada vez más a la mujer y no ha dejado de darles poder y voz en puestos de altos mandos.

A Mariana podrán juzgarla, criticarla y hasta burlarse de quién es y qué hace, pero lo que no pueden negar, es que es una mujer que está en el poder, haciendo y haciéndose notar y eso al gobernador le ayuda y ayudará bastante.

mariana rodríguez
mariana rodríguez