Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Todo comunica

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Laura GarzaEnfoque Manual

Quien edita el material de los eventos del presidente seleccionó una fotografía que solo beneficia a AMLO y deja mal parada a la gobernadora de Sonora

Los protocolos sanitarios que indica la propia Secretaría de Salud incluyen la sana distancia y el uso del cubrebocas ante la posibilidad de contagio y/o propagación de COVID-19.

Algo que usted y yo ya sabemos desde hace más de seis meses, aunado al lavado de manos, el uso de gel antibacterial, el quitarnos los zapatos -al entrar a casa- con los que estuvimos en la calle, el no abrazar, besar ni tocar a nadie desconocido e incluso dejar de ver a nuestros seres queridos que tienen más de 60 años.

Nada nuevo para quienes nos hemos preocupado por nuestra salud y la de los demás, pero parece que no es noticia ni mucho menos algo relevante para nuestro presidente.

Claro, eso también ya lo sabíamos.

Pero más allá de sus actitudes impropias de un jefe de Estado, como el no haber invitado al gobernador Javier Corral a las  actividades realizadas en el estado de Chihuahua, por sus diferencias políticas.

Este fin de semana, el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó el estado de Sonora en donde la gobernadora Claudia Pavlovich amablemente le solicitó que usara el cubrebocas en los eventos en conjunto, una súplica fallida.

Tanto para el uso de cubrebocas como el manejo de la sana distancia, son medidas que ignora y que no son su fuerte. Curioso porque a la hora de defender al Dr. López-Gatell y apoyar la sana distancia, como única medida efectiva, tampoco la lleva a cabo.

El presidente se acerca, habla, se ríe, hace chistes, no le importa dar un mal ejemplo a niños, mujeres y hombres que incluso en este momento están peleando por su vida a causa del COVID.

La imagen que hoy les presento es del paquete que cede Presidencia de México a las agencias periodísticas nacionales e internacionales, una fotografía que solo beneficia al presidente, y que deja mal parada a la gobernadora de Sonora.

No tiene gran ciencia darse cuenta de que quien edita el material de los eventos del presidente no tiene mucha experiencia en la comunicación política ni en el valor que representa un documento como estos para cualquier tipo de agencia informativa, o simplemente, no le importa lo que puedan decir que seleccionó una fotografía mala para Pavlovich.

¿Por qué se lo digo? Porque a la hora que uno selecciona el mejor material del equipo de fotógrafos que trabaja para el presidente debe de cuidar varios elementos, algo así como un check list.

Primero, que luzca bien, eso no quiere decir que resulte atractivo o no, sino que sus ojos estén abiertos a la par, que su boca no esté abierta como si estuviera a la mitad de un discurso, que su cabello no luzca de pronto desaliñado. Porque claro, de pronto puede haber un ángulo en el que no le beneficie su peinado.

Claudia Pavlovich Presidente López Obrador
En la foto, el presidente López Obrador junto con la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich. Foto de Presidencia de la República

 

Eso en cuanto al rostro, porque el editor deberá pasar al tema de su vestimenta y revisar que la camisa esté bien abotonada, que no tenga alguna mancha, que no dé el clásico “botonazo” a la hora de sentarse; que el pantalón también se encuentre en buenas condiciones. Que el cierre se encuentre completamente cerrado, que no se vean sus bolsillos inflados por traer el celular, la cartera o cualquier otro objeto y en caso de que esté sentado, también cuidar los detalles del largo, calcetines y zapatos.

La imagen de un presidente debe cuidarse, por eso se contrata a expertos que le ayuden a cuidar todo eso que con el trajín de los eventos y la carga política se le pueden olvidar.

Eso es tan solo en la parte física, porque después habrá que revisar su postura, que vaya acorde al evento, porque no es lo mismo que se le fotografíe sonriendo mientras está en un evento en memoria de fallecidos, o no puede parecer molesto cuando lo que está presentando es un programa social para ayudar a los pobres.

Es decir, la comunicación es un conjunto de elementos y momentos que tienen que ser observados para después comunicar de manera precisa.

En esta imagen también vemos otro elemento importante, el cual es el fondo. Detrás de la gobernadora Claudia y el presidente, se encuentra la imagen del Programa Prioritario “Mi México Late”, el cual refiere a un programa de mejoramiento urbano, entonces al tener de fondo el nombre de nuestro país se convierte en automático en un elemento visual que compite con los rostros de los personajes presentes.

Ahora, es un momento en donde la gobernadora de Sonora le obsequia al presidente el jersey del equipo de beisbol Naranjeros con su nombre impreso en la parte de atrás. Ambos deberían aparecer con una sonrisa, pero lamentablemente quien eligió esta imagen no se fijó en que la gobernadora aparece con los ojos cerrados, y que quizá en la ráfaga de fotos (que supongo tomaron) pues eligió esa, la incorrecta.

Eso también es un mensaje, uno de descuido, uno de no me importa mucho su presencia, una de “en esa visita y en ese evento el que importa soy yo, y nada más”.

Por eso, los editores también deben tener una preparación en la imagen y su importancia. No es lo mismo cualquier otro cliente, que el presidente.

Incluso las propias cabezas de comunicación deberían cuidar ese tipo de detalles, que también comunican.

Pero bueno, volvamos al desinterés de Andrés Manuel López Obrador por mostrarse empático y cuidadoso ante un posible contagio, del resto de la gente hacia él, como el de la posibilidad que él lo transmita.

Debería ser un respeto mutuo, y quizá la gobernadora Claudia manifestó algo así como “sin querer, queriendo” su incomodidad de tener tan cerca a quien se le pidió de la manera correcta el uso del cubrebocas y el distanciamiento necesario.

Lo bonito de la fotografía es que congela momentos, pero sobre todo, evidencia emociones que con solo una milésima de segundo quedan registradas en una imagen.

Pero, ¿sabe qué? Yo también hubiera estado incómoda y quizá no hubiera podido despistar el disgusto y la preocupación de un posible contagio.

Aunque eso no delata que quien edita el material, no lo hace del todo bien.

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