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Imposible sustraerse al horror generado por lo que hoy se sabe ocurría en el Rancho Izaguirre, donde fueron incinerados cadáveres en pozos crematorios solo comparables a los hornos de Hitler.

También es imposible no recordar el horror del basurero de Cocula.

Con los hechos de la noche trágica de Iguala prácticamente se inauguró el procedimiento de quema de los cuerpos de las víctimas del crimen organizado para hacerlas desaparecer de la faz de la tierra; para que nadie las encuentre; para borrar las huellas de su barbarie; para, con brutal ferocidad y total desprecio a la especie humana, descargar sobre ellas su instinto salvaje y demoníaco.

De ahí hasta hoy se han repetido múltiples episodios ejecutados por el crimen organizado con similar modus operandi, pero ninguno como el que ahora descubrieron las organizaciones de familiares y madres buscadoras, ignoradas por el cuatroteísmo.

Bastan los testimonios públicos, las evidencias conocidas, las imágenes difundidas. Basta el sentido común para darse cuenta de que esto es obra de la delincuencia organizada. ¿Qué quiere investigar previamente el fiscal Alejandro Gertz para decidir atraer la investigación?

Si antes no lo hace, ¿con qué facultades estaría haciendo la investigación de “la historia” del espeluznante asunto?

Es cierto, como dice, que no es creíble que las autoridades municipales y estatales no se hayan percatado de lo que descubrió la organización Guerreros Buscadores de Jalisco, pero tampoco es creíble que la Guardia Nacional, durante su irrupción del 18 de septiembre del año pasado, no se haya dado cuenta de lo que estaba a flor de tierra y a la vista de quien realmente quisiera “investigar”: como 400 pares de zapatos, centenares de prendas de vestir, medio centenar de mochilas, casquillos, cargadores, gorras, hornos crematorios e infinidad de huesos humanos semicalcinados.

Suficiente para surtirse la competencia de la FGR y se ponga a trabajar.

Parece que todos han rehuido entrarle al toro. Exactamente igual que la nefasta CNDH de Rosario Piedra. ¿Qué espera ella para iniciar de oficio su investigación por violaciones graves a los derechos humanos en los que ha habido actos y omisiones de autoridades de los tres niveles de gobierno?

Es impostergable para Gertz indagar en ambos casos sobre quiénes y por qué realizaron semejante atrocidad. Incineración, controlada o no, afectación térmica, grados de afectación (ahumamiento, carbonización y calcinación), acelerantes, etcétera, serán conceptos que volveremos a ver y escuchar en investigaciones técnicas y periciales sobre los restos hallados en el campo de exterminio.

La identificación de prendas son ya el indicio de la determinación del destino final de quienes fueron ultimados aquí, identificación que se les negó a los padres y familiares de “Los 43” por imposición de sus representantes.

No tiene de otra: el fiscal “autónomo” tendrá que entrarle, sí o sí.

Ya se lo “pidió” (instruyó) la señora Presidenta…