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¿Por qué realmente la cifra oficial de medio millón de casos positivos de Covid-19 no nos dice nada?

Porque en México simplemente no se aplican las suficientes pruebas de detección del virus Sars-CoV-2 como para tener la dimensión real de la extensión de la enfermedad en el país.

Y ahí están los datos. México ocupa el tercer lugar en el mundo por el número muertes registradas por la Covid-19, pero ocupa el lugar 150 en el planeta en cuanto al número de pruebas de detección por cada millón de habitantes.

La subestimación de casos en México es evidente y esa falta de información hace que las decisiones sean inapropiadas. El gobierno federal controla la información, la aplicación de pruebas y por supuesto las políticas públicas de control epidemiológico.

Incluso el número de muertes por esta enfermedad está subestimado, en un afán de presentar al gobierno como triunfador en la lucha contra el virus. Pero la realidad es más terca que el mismísimo líder de la 4T.

Si la medición de la economía estuviera en manos de Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, seguro nos saldrían con que el Producto Interno Bruto realmente no tuvo un derrumbe de 18.9% durante el segundo trimestre del año, sino que con su modelo centinela, de seleccionar sólo algunos sectores productivos, la economía habría tenido un ligero repunte.

Si en esas manos estuvieran las estadísticas fundamentales de la economía mexicana, nos dirían que realmente no hay tanto desempleo porque no consideraron necesario contar a todos los mexicanos sin trabajo, porque se tienen las becas del bienestar.

Y no es una exageración, basta con ver los números del plan presidencial para crear 2 millones de empleos y cómo López Obrador considera los créditos hipotecarios que podrían otorgar como si fueran plazas laborales.

Por eso es que el valor de la información confiable que emiten instituciones como el Banco de México y el Inegi es crucial para dimensionar el tamaño de la crisis en la que está la economía mexicana y aspirar a buenas decisiones.

Pero además de cuidar la autonomía de estas fuentes de información, y de toma de decisiones monetarias en el caso del Banco de México, es indispensable que las autoridades federales den un buen uso a esos datos.

Una buena señal es que, mientras el responsable de controlar la pandemia en México dice que no es necesario usar mascarilla y que puede hasta violar los derechos humanos, el responsable de Hacienda, Arturo Herrera, condiciona a su uso la recuperación económica. Aunque, claro, después lo regañe su jefe por andar coqueteando con la realidad y el sentido común.

Hasta hoy el manejo económico ha sido tan desastroso como el de la pandemia. La falta de pruebas de detección de la Covid-19 se ha acompañado de la ausencia de programas de apoyo para empresas y trabajadores.

Pero la presentación del Paquete Económico al Congreso en unos días más, necesita de información fidedigna que se interprete de forma adecuada. De lo contrario el Paquete Económico del 2021, que aprobará en automático la mayoría del presidente, puede añadir un componente de desequilibrio fiscal que descomponga más las cosas.