Mientras en 2024 se verá cuál fue el desastre mayor del actual gobierno, lo que ya quedó claro es que en salud era preferible que hubiéramos seguido siendo México y no ser Dinamarca, como prometió el candidato ganador en 2018.

Por ahora, son para llorar los número de la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares durante la gestión de este gobierno:

–Las familias incrementaron en 40 por ciento los gastos en salud

–De 2018 a 2020, los mexicanos con carencia en el acceso a los servicios de salud pasaron de 20.1 millones a 35.7 millones

–De 2019 a 2021, la compra de medicamentos por parte del gobierno para surtir hospitales públicos cayó siete por ciento en 2019; cayó 33 por ciento en 2020 y cayó 41 or ciento en 2021

–La salud pública consumía antes de este gobierno mil 600 millones de unidades de medicamentos; con este gobierno consume mil 200 millones: o sea, hay desabasto

Este panorama tétrico se extravía a diario con la oferta de nonadas del presidente en su Mañanera, la cual usa como distractor con canciones de Chico Che y el sufrimiento de lástima de quien lee en “Quién es quién de las mentiras”.

Porque 57 por ciento de los mexicanos está obligado a acudir a servicios privados de salud, por carecer de afiliación al sistema público o por la insuficiencia y falta de calidad de los servicios públicos.

Y nunca operó el Sistema de Salud para el Bienestar (INSABI): la idea estrella del presidente para garantizar servicios de salud como los de Dinamarca, Canadá y Reino Unido. Ahora la idea tiene otras siglas y tampoco funciona.

Y, como muestra la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares, los más afectados son los pobres, que aumentaron el gasto en medicinas de 6.8 por ciento en el gobierno anterior, al 7.3 en el actual.

El gasto familiar en salud por trimestre, entre los más pobres, se elevó de 902 a mil 267 pesos. Un desastre, pues al final del gobierno anterior sólo 10 por ciento de los mexicanos no contaba con protección de su salud.

Sí, a pesar de que el actual gobierno llegó a la presidencia con el eslogan de “Primero los pobres”. Sin embargo, el gobierno nunca ha podido garantizar el flujo necesario de aspirinas, omeprazol, insulina, atorvastatina, amoxicilina, diclofenaco y ciprofloxacina, por ejemplo.

Y son datos publicados por el diario que funciona como órgano oficioso del gobierno: La Jornada. Leamos:

“Entre 2018 y 2020, 35.7 millones de mexicanos no tuvieron acceso a servicios de salud, principalmente población en pobreza extrema. A ello se suma que 15 millones de trabajadores carecen de seguridad social”.

No es Loret de Mola.