La llegada de los cubanos del presidente, coincidió con el aviso de Estados Unidos de mantener a Cuba en su lista de negra de tráfico de personas, porque obliga a esos médicos hacer trabajo esclavo.

“La exportación de médicos es una política del Gobierno o patrón de beneficio, con fuertes indicios de trabajo forzoso, pues les quitan el pasaporte en el país adonde llegan. Los dejan como indocumentados”, dice el documento.

Lo cierto es que la contratación de 500 médicos cubanos no resolverá nada en el sistema de salud en México y, en cambio, va a subir un poco más los decibeles en la mala relación con el principal socio comercial de México.

No valdría la pena el enfrentamiento político con el socio comercial gracias al cual se mantiene México, pues las exportaciones a Estados Unidos representan el 38.17 por ciento de nuestro PIB.

Y los 51 mil 594 millones de dólares que llegan en remesas, representan el cinco por ciento de nuestro PIB. Sólo en exportaciones a Estados Unidos y en remesas que llegan de allá está el 43 por ciento del PIB de México.

El 30 por ciento del crecimiento económico de México depende en exclusiva de Estados Unidos, con quien el presidente abre un escandaloso frente político para traer 500 médicos cubanos que son sólo un símbolo ideológico.

Porque los médicos cubanos no servirán para nada en nuestro sistema de salud. Sólo en los dos primeros años de este gobierno,  las personas  con carencia en acceso a servicios de salud aumentó de 20.1 millones a 35.7 millones.

En México flotará rápido la bazofia ideológica que acompaña el tema de la esclavitud de los médicos cubanos, en especial las huidas. Según Prisoners Defenders, 15 de ellos escaparon cuando vinieron por la pandemia en 2020.

Entonces no se supo, porque el mundo estaba cerrado, pero esta vez será el pan de cada día, por mucho que el gobierno mexicano dedique personal a vigilar a los médicos cubanos para que no escapen, y que permita a Cuba vigilarlos.

No importa que sean obligados a vivir aquí como indocumentados: desde que llegan, el comisario político de la misión les retira el pasaporte, y el título de médico, para evitar que escapen del hotel donde son recluidos en grupos.

Sucede que el presidente escoge mal a sus amigos ideológicos, que son una panda de impresentables y abusivos, que tratan a sus ciudadanos como mercancía humana y como carne de cañón.

Son Cuba, Venezuela y Nicaragua los que encabezan el informe estadounidense de tráfico de personas. El peor es el régimen de Maduro, que permite a cárteles reclutar niños para usar armas, tráfico sexual y trabajos forzosos.

En verdad, no vale la pena.