Tras dos décadas aceitando la maquinaria arrancada por Hugo Chávez, el populismo continental ya agarró velocidad crucero. Por ejemplo, en Colombia gobierna hace 37 días y los seguidores del presidente empiezan a tomar predios privados.

Los reportajes de la revista Semana son fehacientes: miles de populistas se apoderaron de una propiedad en el suroeste y la nombraron Gustavo Petro, en honor al exguerrillero marxista que tomó posesión el siete de agosto. También ocurre en el noroeste.

La anulación de la propiedad privada es un precepto del populismo. No olvidar que, en mayo del 2020, aquí Morena planteó que cada dos años el INEGI tenga acceso a la información patrimonial de todos los ciudadanos, para lograr la igualdad.

La idea propuesta por el partido del presidente, consiste en que el INEGI domine la información bancaria y fiscal de la población, y pueda verificar el patrimonio inmobiliario y financiero de ésta, para medir la desigualdad en México.

Y, el dos de agosto pasado, el presidente expropió por decreto un millón de metros cuadrados de tierras para abrir paso a la construcción del Tren Maya, y declaró la obra, igualmente por decreto, como asunto de seguridad nacional. Top Secret. 

 

En Venezuela, el dictador populista Nicolás Maduro, también va detrás de cuatro millones de viviendas de venezolanos que no las están ocupando, porque se han ido del país en espera de que mejoren algún día las actuales crisis económica y de seguridad.

La convocatoria de Maduro está disfrazada de “censo”, y ha sido denunciada por dirigentes comunitarios y víctimas de invasiones como un operativo para ubicar inmuebles desocupados y llenarlos con usurpadores; e inmuebles en desuso para expropiarlos.

Sin embargo, es el exguerrillero marxista Petro el presidente populista que más velozmente se subió al ya muy engrasado carro populista continental, alentando a sus seguidores a tomar por su cuenta los predios privados que no estén habitados.

Para que haya cada día más terrenos vacíos, el planteamiento de Petro consiste en subir al triple los impuestos de los dueños y, si éstos no pueden pagar los impuestos, el gobierno les recibe las propiedades como parte del pago. Te las quito porque te las quito.

El símil de esto en México fue el acta de defunción que escribió el presidente a más de un millón de pequeños y medianos negocios, a los que advirtió durante la pandemia: “Si tienen que quebrar, que quiebren”. Y, pues, quebraron.

Según la doctrina Petro, la tierra no es de quien la posee, sino de aquel que la necesita, porque hay muchos predios sin que sean utilizados por sus dueños, y quienes no poseen propiedades pueden dedicar éstas a cultivar o construir viviendas.

Al final es eso: quitarte todo.

 (Nota: Canela Fina toma libre, mañana, el día de la Fiesta Patria)