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El Caso Iguala fue relanzado esta semana por el actual gobierno. Antes de que sea reescrito por la más poderosa maquinaria de propaganda política que ha conocido México, vale la pena volver a recordar cómo fue de verdad, con una sencilla línea de tiempo:

—Los 43 jóvenes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 eran estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, escuela insignia de la izquierda en Guerrero, semillero de movimientos sociales y cuna de guerrilleros como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.

—Los 43 normalistas fueron desaparecidos por orden del alcalde de un partido de izquierda, el perredista José Luis Abarca, porque iban a sabotear un acto en el que su esposa, María de los Ángeles Pineda, presentaría su candidatura para sucederlo en la alcaldía.

—Los 43 estudiantes salieron engañados de la Normal: les informaron que irían a Chilpancingo a botear para la marcha del 2 de octubre, pero su jefe desvió el vehículo hacia Iguala para impedir el destape de la esposa del alcalde, también consejera del PRD.

—Durante el mandato de Abarca, Iguala se convirtió en el mayor procesador de amapola del país, al generar el 90 por ciento de la goma de opio, según un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado.

—Morena, que hacía dos meses había obtenido el registro como partido, tuvo que sustituir como su candidato al gobierno de Guerrero a Lázaro Mazón para “no vulnerar al partido”, porque la relación de Mazón con Abarca “afectó de alguna manera”.

—Siendo alcalde de Iguala (1996-99 y 2002-05), Mazón tuvo como secretario de Seguridad Pública a Felipe Flores, quien puso a la Policía Municipal de Iguala a las órdenes del cártel Guerreros Unidos. Flores también fue jefe policiaco de Abarca.

—Como senador muy influyente, Mazón postuló a Abarca para alcalde, y su hermano Luis fue el suplente de Abarca. Por orden de Morena, Mazón tenía el encargo de recolectar dos millones de firmas para la consulta popular en materia energética.

—El perredista Ángel Aguirre tuvo que renunciar como gobernador de Guerrero después de la desaparición de los jóvenes, pero jamás ha sido tocado con el pétalo de una acusación, ni parece que vaya a serlo. El PRD designó a su sustituto, Rogelio Ortega.

—La gran crisis de seguridad y política surgida por el Caso Iguala fue generada por rencillas internas entre el PRD y Morena, en un municipio y un estado gobernados por el PRD: fue un tema de partidos y políticos de izquierda.

—Pero fueron los partidos y políticos de izquierda los ganadores del control de daños, al conseguir que, en la percepción ciudadana, el Caso Iguala fuese observado para siempre como un crimen del gobierno de Enrique Peña.

Así fue de verdad el Caso Iguala.