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Les dice el secretario de Salud a los enfermos de cáncer y a los familiares de estos: “Si no se da una dosis, puede esperarse unos días, o sea, no hay ninguna urgencia medicamente”. Se los dice a quienes padecen, unos en su cuerpo, otros en el alma, la enfermedad mortal más terrible y dolorosa.

Es decir que, Jorge Alcocer (médico y, por ende, un humanista) perdió una excelente oportunidad para quedarse callado. O tropezó con la piedra de la locuacidad que hace a las personas decir lo que piensan sin pensar lo que dicen.

Porque, aunque se pueda aceptar que, en cuestiones clínicas, la falta de una dosis no haga morir inmediatamente al paciente, la afirmación hecha por la máxima autoridad médica del gobierno demuestra una insensibilidad inquietante y, por qué no: despótica.

Es lo que sentimos quienes hemos visto morir y padecer a familiares, y a amigos a causa del cáncer. Es lo que sienten quienes viven a diario con la enfermedad, o conviven con ella junto a familiares y cercanos. Es difícil que acepten que “si no se da una dosis, puede esperarse unos días”.

Como los desesperados padres de niños enfermos de cáncer que, el lunes, cerraron calles cerca del aeropuerto capitalino para llamar la atención de las autoridades, porque, ante la falta de medicamentos en el sector Salud, deben comprarlos a particulares que se los venden a precios exorbitantes.

Sin embargo, el desplante del secretario de Salud se debe al contagio de este médico, investigador, catedrático y académico con el tono de los jefes de la 4T, para quienes resulta imposible desprenderse del lenguaje de campaña electoral y adaptar el de funcionarios de Estado.

En tres meses cumplen un año en el poder, pero continúan a la defensiva: ora culpando a sus antecesores, ora reclamando por qué hace meses o años no se les cuestionó a sus antecesores en el cargo la misma demanda que a ellos hoy. No importa si se les cuestionó: se ponen como erizos.

Sin embargo, ahí están los testimonios de padres de pacientes, como el de Israel Rivas, padre de una niña: “Por parte del gobierno federal no hemos recibido respuesta pese a que fuimos la semana pasada a Palacio Nacional a entregar un escrito”.

Su hija necesita el medicamento metotrexato, que es utilizado para las quimioterapias y puede llegar a costar hasta 38 mil pesos la dosis requerida para un mes. Pero Israel Rivas debe estar contento con la información que dio ayer el secretario de Salud:

“Esto del desabasto en el hospital Pediátrico se resolvió rápidamente, antes de 24 horas. Existe una cantidad suficiente, ya la tienen ahora”.

Excelente.

Falta que no sea lenguaje de campaña.