¿Qué harán Hacienda y Banxico con el coronavirus?

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Enrique CamposLa Gran Depresión

Lo que más afecta por ahora es la incertidumbre. No se ve que esta enfermedad esté cerca de poder controlarse. Por eso la propia Organización Mundial de la Salud ha elevado los alcances del Covid-19 al nivel de grave amenaza mundial

Hoy veremos qué tan claros y concisos pueden ser en el Banco de México al momento de comunicar su decisión de política monetaria que hoy anunciarán.

Lo cierto es que dentro de sus argumentos para tomar algún camino en materia del costo del dinero y la estrategia a seguir en adelante deberá aparecer por algún sitio la palabra coronavirus, o quizá su nombre oficial Covid-19, para ponderar este riesgo global dentro de los efectos posibles en la economía mexicana.

Lo que más afecta por ahora es la incertidumbre. No se ve que esta enfermedad esté cerca de poder controlarse. Por eso la propia Organización Mundial de la Salud ha elevado los alcances del Covid-19 al nivel de grave amenaza mundial.

En materia económica hay menos claridad que en la investigación científica, que adelanta que para el verano del próximo año habría ya una vacuna. No hay certeza del tamaño del tsunami que pueda causar la enfermedad. Lo único cierto es que todos los días se contabiliza una pérdida adicional para la economía global.

Los daños al comercio son más que evidentes, ni hablar de las afectaciones al sector turístico. Por el coronavirus se canceló el Mobile World Congress de Barcelona, el más importante del mundo, y también se posterga el Gran Premio de China de la Fórmula 1. Los Juegos Olímpicos de Japón están en riesgo. Y todo esto sin conocer dónde se toca fondo.

Por eso es que las autoridades fiscales y monetarias mexicanas deben tomar con total seriedad las medidas contingentes, por si los daños económico-financieros llegan a nuestras costas.

Así como se toman medidas contingentes para limitar los contagios, así las pandemias deben desatar medidas preventivas para las economías. Hay que atender a las experiencias previas, como sucedió con el SARS de principios del siglo o la influenza AH1N1, que padecimos los mexicanos en carne propia, hace poco más de 10 años.

Por lo pronto, bien haría la Secretaría de Hacienda en echarle doble llave al cajón donde guarda el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales, porque puede ser que lo necesiten como antirretroviral financiero y no se lo pueden acabar como rubor y lipstick para presentar las cuentas públicas.

Y el Banco de México deberá ponerse el tapabocas de una política monetaria más prudente, en caso de que el coronavirus pudiera infectar los tradicionales refugios que los capitales usan en tiempos de turbulencia.

Si, como todos quisiéramos ver, las autoridades chinas logran contener el brote dentro de su territorio y pronto logran darle la vuelta a la tasa tan alta de traspaso de la enfermedad ya podría el banco central mexicano destaparse un poquito más rápido para que el costo del dinero no lastre el crecimiento económico.

Y en cuanto al manejo del fondo de contingencias presupuestales, lo ideal es que dejaran ese guardadito para lo que es, en el entendido de que en el mundo hay calamidades del tamaño del coronavirus que llegan en cualquier momento y sin avisar.


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