Minuto a Minuto

Deportes Su triunfo nos llena de orgullo: Sheinbaum celebra pase de México a 16vos
La presidenta Sheinbaum celebró el triunfo de México sobre Corea del Sur en el Estadio Guadalajara este jueves 18 de junio
Internacional Venezuela abre nueva ruta de diálogo con respaldo de Estados Unidos
"Esperamos que en las próximas semanas continúen las conversaciones entre los partidos políticos venezolanos y el Gobierno Interino": EE.UU.
Nacional Jalisco establece un Récord Guinness del guacamole más grande del mundo
Habitantes de Jalisco obtuvieron el récord Guinness al preparar más de 12 toneladas de guacamole y cumplir con los requisitos de peso e higiene
Deportes #Video La escalofrinate lesión del acanadiense Koné ante Qatar
La grave lesión de Ismaël Koné, mediocampista de Canadá, fue la nota triste de la goleada de Canadá ante Qatar
Internacional ICE da un giro en plan de convertir almacenes en centros de detención para migrantes
ICE transferirá a otras agencias siete almacenes comprados por 700 millones de dólares, pese a que estaban destinados a la detención de migrantes

Admite nuestro compañero de páginas, Guillermo Valdés Castellanos, padecer cierto pesimismo y advertir cierta tendencia a la repetición en las reflexiones críticas sobre la política nacional (“¿Es inútil la crítica?”, MILENIO 12 /2/20).

Pesimismo y repetición se asocian al final de su argumento con la sordera del gobierno frente a la crítica, ya que esta no lo mueve un ápice de sus políticas, por erróneas que sean.

Estoy de acuerdo con Valdés Castellanos: la crítica no solo no mueve al Presidente, sino que lo aferra a sus posiciones, porque las recibe como ataques y piensa que aceptarlas es mostrar debilidad.

Añado que en esto Andrés Manuel López Obrador no es tan distinto de otros presidentes que yo recuerde, salvo que habla más y deja ver más claro lo que piensa.

No creo que nadie haya influido nunca en la conducta de un presidente mexicano criticándolo en la prensa, salvo cuando, por alguna razón, las razones de la crítica convienen a las razones del poder.

La verdad es que escribir para influir en el Presidente ha sido siempre una tarea condenada al pesimismo y a la repetición. No creo que haya tenido sentido o eficacia, ni antes ni ahora.

Lo que me parece que tiene sentido es escribir para la conversación pública. Creo que para el mejor servicio de esa conversación conviene dejar de querer influir en el Presidente y concentrarse en la realidad —gobierno y Presidente incluidos.Vale decir: atender los hechos, no los dichos, entendiendo que los dichos a veces pesan como hechos.

A la larga, una mejor forma de mantener viva la deliberación crítica es poner la mirada en la realidad, no solo en el Presidente; en la economía y en la sociedad, no solo en el gobierno. Con el tiempo, la acumulación de la mirada crítica es siempre más poderosa que la verdad oficial de cada gobierno.

Los hechos son una mejor guía para la crítica que el asalto a la verdad oficial, por naturaleza autocomplaciente y sorda. La crítica, por lo demás, es un bien público en sí misma, aunque se exceda, se desboque, se repita o se ponga pesimista.