Nuestro tiempo

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Liébano SáenzParalaje

Civismo para llegar a la ciudadanía, de allí para entender el valor de la ley y a una mejor democracia por su impacto en la vida cotidiana de las personas y sus familias

Toda sociedad, en su circunstancia, genera las razones de su propia justificación. Esto ocurre a partir de una necesidad del momento, aunque se invoque el futuro, la historia o la trascendencia. Me pregunto cómo se nos verá el día de mañana a esta generación y a este periodo de México. Con ello no solo me refiero al gobierno o al Presidente, sino también a la sociedad en su conjunto.

Es así porque, en perspectiva, los malos resultados no solo serán imputables a un gobierno, sino al conjunto de la política, incluyendo a la oposición, y a la amplia estructura de autoridad nacional o local. También, desde luego, a las élites, a los medios de comunicación, a las universidades, a los intelectuales y organizaciones de la sociedad civil. Todos, de alguna forma, participamos de las virtudes y de los defectos de nuestro tiempo, por acción o por omisión, por adhesión o por oposición, por consenso o disenso.

Nuestro tiempo plantea realidades consensuadas como es la elección democrática de nuestras autoridades, la pandemia y el reacomodo global de la economía y sus referentes como el comercio, el calentamiento global, los flujos de capital, la tecnología, la red, la información y la producción o consumo de bienes y servicios.

Soy irremediablemente optimista y, por lo mismo, creo —subrayo la palabra creo— que dentro de no mucho estaremos en mejores condiciones materiales y espirituales para valorar con sentido crítico nuestro presente, nuestro pasado para entonces. No estoy para anticipar condenas, pero la violencia que ha invadido el tejido social y emocional de los mexicanos es la referencia mayor y más negativa de nuestro tiempo y me temo que la hemos naturalizado en nuestra visión de las cosas, se ha vuelto parte del paisaje y esto incluye la desastrosa gestión de la pandemia y la indolencia social para exigir que se actúe responsablemente.

Me quedo con la idea de que la fuerza para mejorar estará fundamentalmente en la educación y en recuperar los valores que nos hacen mejores, como son la tolerancia, el diálogo, la inclusión y, desde luego, la libertad. Civismo para llegar a la ciudadanía, de allí para entender el valor de la ley y a una mejor democracia por su impacto en la vida cotidiana de las personas y sus familias.

@liebano

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