Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

No hay corrupción, porque estaba escrito

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Enrique CamposLa Gran Depresión

El mejor seguro de impunidad para cualquier funcionario deshonesto del actual gobierno es la palabra del propio Presidente

El mejor seguro de impunidad para cualquier funcionario deshonesto del actual gobierno es la palabra del propio Presidente, quien defenderá, con todo, la mejor venta electoral que hizo: ellos son la infalible honestidad valiente.

La cantidad de casos documentados de actos de corrupción durante la actual administración deberían ser más que suficientes para que un gobierno que se presenta como intolerante con los actos criminales hubiera ya metido a la cárcel a dos que tres altos funcionarios públicos.

La más descarada evidencia de cómo la corrupción se justifica en este gobierno sucedió con los videoescándalos de los presuntos sobornos de Emilio Lozoya y Pío López Obrador.

Uno, valió una de las conferencias mañaneras más largas, con presentación del video y descalificación total a los corruptos del neoliberalismo.

El otro, mereció la conferencia de prensa presidencial más corta en lo que va del sexenio, sin la presentación del hermano del Presidente, eran aportaciones del pueblo para gasolina.

Como el Presidente lo toma personal y asume que un acto de corrupción en su gobierno le sería acreditado a él mismo, simplemente los entierra. Para ello, cuenta con el respaldo de no pocos medios que también voltean a otro lado.

Pero, ya se han acumulado tantos actos corruptos que se vuelve imposible taparlos con el manto protector de la supuesta pureza de la 4T.

La mejor garantía que tienen los corruptos de este gobierno es que el Presidente nunca aceptará que falló en su promesa de que no son iguales.

Esa incapacidad para aceptar que la realidad es así, que puede haber personajes reclutados en el camino que simplemente no cambian, es muy parecida a la incapacidad que tiene esta administración de rectificar el camino en muchos otros campos donde los fracasos son evidentes, notoriamente en el terreno económico.

Hay planes que claramente iban a fracasar desde el principio, como las obras faraónicas de infraestructura. Hay personajes de poca probidad que el Presidente debió evitar reclutar, como aquel impresentable de las 23 casas.

Pero hay otros planes económicos que no se podrán cumplir, porque el mundo cambió y si ya eran de dudosa viabilidad, se volvieron imposibles con la pandemia de la Covid-19.

Pero la 4T funciona con algo equivalente a sus escrituras, donde se marcan todos esos proyectos que hasta hoy se han seguido al pie de la letra, a pesar de su fracaso en la práctica.

Por eso, es que hay que poner atención a esos dictados preconcebidos al inicio de los tiempos de la 4T, porque ahí se marcan cambios legales importantes, como una reforma fiscal planeada para el 2021.

Y aunque hoy la nieguen tres veces, está escrito que a la mitad del mandato el líder de la 4T propondrá cambios en materia de impuestos.

Lo único que puede alterar los designios de las escrituras es que en las elecciones del próximo año se altere la composición de la Cámara de Diputados y no se pueda cumplir con la palabra de la 4T.

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