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Se ve tan complicado que cuadren los cálculos presupuestales que quizá debieron haber enviado el paquete económico al Congreso en el día de la Virgen de Guadalupe.

Más les valdría encomendarse a la virgen morena para que la ley de ingresos y el presupuesto de egresos ganen la confianza de los agentes económicos y realmente aporte estabilidad financiera al primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ya nos quedó claro que en estos tiempos de la cuarta transformación las leyes se cambian con mucha facilidad. Pero si se respetaran los términos actuales de la Constitución, éste debería ser el último año en la historia en que llegan las fiestas decembrinas y no tenemos aprobado el paquete económico.

La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria marca fechas específicas para todo el proceso de presentación y aprobación del Paquete Económico

La fecha límite para que el Poder Ejecutivo mande al Congreso la iniciativa de Ley de Ingresos y el Proyecto de Presupuesto de Egresos, junto con todos los cambios que eventualmente quisiera presentar en materia fiscal, es el día 8 de septiembre de cada año en que no haya elecciones presidenciales.

Los diputados deben aprobar antes del 20 de octubre la parte de ingresos, que después es turnada a senadores, que tienen hasta el 31 de octubre para cerrar el ciclo de esta parte del paquete.

Después, los diputados y su facultad exclusiva de discutir la manera de gastar tienen hasta el 15 de noviembre para aprobar el presupuesto de egresos.

Esto fue diseñado así hace algunos años para evitar episodios bochornosos como aquellos en que, durante los años de Vicente Fox, cuando se dio la peor relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, llegaban las 12 campanadas del año nuevo y no habían aprobado el presupuesto.

Algunos recordarán el invento del reloj legislativo congelado en el que el planeta entero ya estaba en los primeros días de enero, pero el sui generis Congreso mexicano seguía paralizado en el 31 de diciembre para no violar la ley.

Para evitar estos penosos escenarios se dejó tiempo suficiente de discusión para evitarnos la pena de estos desfiguros de los legisladores, pero sobre todo para no generar incertidumbre de no contar con un paquete económico aprobado para iniciar cada año.

El año electoral es diferente, porque necesariamente el candidato presidencial que gana las elecciones debe elaborar el paquete económico con su toque. La transición de poderes en México ha sido muy larga.

Por eso es que ahora que el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó el cargo el pasado día primero, tiene de límite hasta el 15 de este mes para presentar su paquete económico y el Congreso tiene como límite final el 31 de diciembre para discutir y aprobar ingresos y egresos.

Así que es un hecho que llegaremos a esta Navidad quizá con la ley de ingresos aprobada, pero sin un presupuesto con el visto bueno de los diputados.

A partir del 2024 el presidente que resulte electo tomará posesión el 1 de octubre y tiene como límite el 15 de noviembre para presentar sus números del año siguiente.

Pero lo dicho, hoy las leyes se cambian con tanta facilidad que mejor hay que preocuparnos por el contenido del presupuesto que se presenta el sábado.

Porque si bien no tendrá ningún problema para que sea aprobado por las mayorías del presidente, sí debe ser coherente, congruente y debe dar tranquilidad. Ya veremos.