Es brutal lo que está pasando aquí. En cuatros vibrantes columnas, Héctor de Mauleón nos ha dado un relato a ras de tierra de la nueva y siniestra modalidad del crimen organizado mexicano: las masacres. (El Universal, 21, 22, 23, 24 de junio, 2021). Primero en Reynosa, luego en Salvatierra, luego en Zacatecas, distintas bandas criminales cruzaron distintos umbrales de horror y sevicia homicidas.

El 19 de junio, en Reynosa, Tamaulipas, un convoy de sicarios recorrió cuatro colonias del oriente de la ciudad disparando al azar contra la gente que cruzaba por su camino.

Mataron 15. El 21 de junio, en Salvatierra, Guanajuato, los tripulantes de una camioneta irrumpieron en un taller de motos y acribillaron a siete. El 4 de junio anterior, un comando había entrado a una casa y acribillado a cuatro personas, entre ellas a una niña de cinco años.

Días antes, el 29 de mayo, en la misma ciudad, había sido asesinado de 15 tiros Javier Barajas Piña, abogado de 27 años, miembro de una Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Barajas Reyes buscaba a su hermana, la maestra Guadalupe Barajas, desaparecida un año antes, en febrero de 2020, en el centro de Salvatierra.

En la madrugada del 22 de junio, en la ciudad de Zacatecas, aparecieron colgados en el puente vehicular Arroyo de las Sirenas los cuerpos de dos policías del vecino estado de San Luis.

Estaban desaparecidos desde el 17 de junio. En la misma madrugada, vecinos de la colonia Las Flores reportaron disparos en una casa.

La policía encontró en la casa cuatro mujeres y un hombre acribillados, y a cinco niñas ilesas que habían presenciado la masacre. Dos días después, un tiroteo entre bandas dejó 14 muertos en Valparaíso, también Zacatecas. Un rasgo común a estos hechos es el vacío en que las bandas actúan: vacío de seguridad, vacío de autoridad, vacío de gobierno. Los criminales imponen su ley en ciudades hechas y derechas, incluso pujantes, donde la autoridad está ausente para todo, salvo para pésames y prometer justicia.

De Mauleón hizo más que consignar las masacres, recreó la salvaje lógica de las guerras de cada una. Mañana: La masacre de Reynosa.