Accidente de Pemex: ¿hubo austericidio en el mantenimiento?

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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

Con toda probabilidad, las pérdidas por este accidente superarán los ahorros por mantenimiento. Además de los costos financieros, debemos sumar a la cuenta los daños medioambientales y el costo reputacional para la mayor empresa de México

Pemex gastó en mantenimiento 16,816 millones de pesos en 2020. Para el año en curso, este rubro tiene un presupuesto de 10,703 millones de pesos. Esto es una reducción de 6,200 millones de pesos, equivalente a 36%, en términos reales. El recorte es enorme y quizá injustificado. Da lugar a la duda: ¿Este trancazo presupuestal contribuyó al accidente de la plataforma de Campeche el domingo pasado?

Los hechos son conocidos sólo en términos generales. La plataforma E- Ku A2 sufrió una explosión el domingo 22 de agosto. Hay siete trabajadores muertos y seis lesionados, uno de ellos de gravedad. No podemos ponerle precio a cada una de estas vidas, pero hay una dimensión económica del accidente: la plataforma se ubica en el campo más productivo que tiene Pemex, Ku Maloob Zaap, y afectará la actividad en 125 pozos. Por unos días, será imposible producir alrededor de 421,000 barriles diarios. Esto le significará a Pemex dejar de generar alrededor de 25 millones de dólares por día, a razón de 59 dólares por barril. No sabemos cuánto tiempo tardará en restablecerse la producción completa. La normalización será paulatina y, quizá se lleve unas semanas el regreso a los niveles previos al accidente.

En tres días se han perdido 75 millones de dólares. Con toda probabilidad, las pérdidas por este accidente superarán los ahorros por mantenimiento. Además de los costos financieros, debemos sumar a la cuenta los daños medioambientales y el costo reputacional para la mayor empresa de México. El seguro no pagará en caso de que el siniestro haya sido provocado por falta de mantenimiento, ha reconocido el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza. Por eso es tan importante el resultado del peritaje. Puede arrojar luz sobre este accidente, pero también nos puede ayudar a hacer un mejor juicio sobre la manera en que gestiona sus riesgos Pemex.

En este momento predominan las voces críticas. El sindicato de trabajadores petroleros emitió un comunicado que incluye una acusación: “estamos conscientes que la petrolera es una industria de riesgo, sin embargo una mala gestión está convirtiéndola en una industria de peligro y eso es inadmisible”, dice el texto.

Entre 2013 y 2021, Pemex ha tenido siete grandes siniestros en sus campos. En el sexenio peñista fueron tres. El primero, en octubre de 2013, en Oxiacaque, Tabasco. Costó 99.7 millones de dólares. El segundo ocurrió en abril de 2015, en la Sonda de Campeche. Las perdidas ascendieron a 693 millones de dólares. El tercer accidente grande fue un incendio en la plataforma Abkatún, también en Campeche. Costó 130 millones de dólares. En total, fueron 922 millones de dólares. A estos accidentes serios, habría que sumar el ocurrido en la Torre de Pemex, en Ciudad de México. Fue el 31 de enero de 2013. Murieron 37 personas.

En el sexenio lopezobradorista van cuatro siniestros importantes, pero van tres en 2021. El primero, el 7 de enero de 2020 en Akal, Campeche. Costó 43 millones de dólares. El 7 de abril de 2021, hubo una explosión en Minatitlán, costó 15 millones de dólares. El 2 de julio de 2021, la fuga de gas de un ducto marino provocó “un espectáculo” de fuego en el mar que atrajo la atención y las críticas de ambientalistas internacionales, entre ellos Greta Thunberg. El más reciente, el cuarto es el del domingo pasado.

¿Es normal tener dos o tres accidentes graves por año? ¿Estamos ante una mala gestión que está convirtiendo los riesgos en peligro, como dice el sindicato? ¿Las cosas serían diferentes si en vez de bajar 36% el presupuesto de mantenimiento, este hubiera crecido en la misma proporción? Tenemos muchas preguntas y estamos viviendo el ritual de lavado de manos, protagonizado por el director de la empresa. Para completar el espectáculo, tenemos la orden de presentación contra un ex director de Pemex, Carlos Treviño. Mientras tanto, Emilio Lozoya apunta con el dedo a sus enemigos y ríe.

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