Minuto a Minuto

Nacional “Hay más de 4 mil archivos”: Denuncian red de difusión de fotos íntimas en Ixmiquilpan, Hidalgo
Servidores públicos de Ixmiquilpan, Hidalgo, denunciaron una red de difusión, sin consentimiento, de contenido íntimo
Internacional Foro Económico Mundial: Otro duro golpe a su credibilidad
La renuncia de Brende no es un episodio aislado: se suma a la idea de un Foro que aparece cada vez más vulnerable a lo que predica combatir
Nacional Desalojan juzgados de la colonia Doctores por amenaza de bomba
Elementos del agrupamiento Zorros de la SSC-CDMX acudieron a los juzgados de la colonia Doctores para descartar la amenaza
Nacional Canciller De la Fuente se reúne con el secretario de la OCDE, Mathias Cormann
EL canciller Juan Ramón de la Fuente y el secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, se reunieron en la sede de la Cancillería
Internacional Aumenta la preocupación en EE.UU .por la agudeza mental de Trump, según encuestas
Encuestas en Estados Unidos manifestó la preocupación de los estadounidenses por la salud mental del mandatario Donald Trump

Una de las simplificaciones más utilizadas por la presidenta Sheinbaum y sus repetidores es que no hay nada más democrático que votar. Suena bien. Pero votar no es un acto libre y democrático si las reglas están amañadas y nadie entiende por quién está votando.

El gobierno repite también que el domingo 1 de junio los mexicanos van a votar para acabar con la corrupción en el Poder Judicial. Astuta simpleza: “Son unos corruptos, lo que venga será mejor”.

El mantra anticorrupción lo hemos oído siempre al inicio de transformaciones desastrosas de la llamada 4T. Y así nos ha ido: con el aeropuerto, con el Seguro Popular, con los órganos autónomos, con la reforma educativa, con la militarización, con la violencia.

Nadie ha explicado por qué votar por los jueces acabará con la corrupción en el Poder Judicial. Los votos no han acabado con la corrupción de los poderes Ejecutivo y Legislativo electos. ¿Por qué habrían de hacerlo con el Poder Judicial?

Si nos guiamos por la experiencia de los otros poderes, la corrupción más bien creció, los votos multiplicaron la corrupción en las elecciones y en los gobiernos y congresos electos.

¿Por qué usar entonces este argumento de que los votos acabarán con la corrupción judicial? Porque suena bien, porque es adecuadamente simple, convincente y “natural” en una democracia.

Lo que estamos viendo en los hechos con la elección judicial es que, si no se usan los acordeones, nadie sabe por quién votar, nadie conoce a los candidatos y mucho menos sabe si son honrados o corruptos.

Lo saben sólo quienes los pusieron de candidatos, primero en las boletas y luego en los acordeones. Es decir, quienes diseñaron esta elección y quienes fabricaron los acordeones para que ganen sus candidatos.

La gente va a votar a ciegas por un Poder Judicial diseñado fuera de sus ojos y de su conocimiento por los especialistas del gobierno, cuyo propósito no es acabar con la corrupción del Poder Judicial, sino apropiarse políticamente de ese poder, para cumplir un designio constitucional autocrático, no democrático.

El voto puede tener resultados antidemocráticos, como demuestra la historia, y multiplicar la corrupción, como demuestran tantos morenistas en el poder.