Los temblores de Morena

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Héctor Aguilar CamínDía con día

El peritaje profesional entregado ayer confirma las versiones periodísticas, entre ellas la anticipada por José Antonio Belmont (@jambelmont) en este diario, de que hay una responsabilidad originaria en fallas de construcción y una debilidad específica en la calidad de la soldadura y de los pernos del tramo siniestrado

El colapso de la Línea 12 del Metro y de las elecciones en Ciudad de México del 6 de junio siguen expidiendo ondas sísmicas sobre Morena.

El peritaje profesional entregado ayer confirma las versiones periodísticas, entre ellas la anticipada por José Antonio Belmont (@jambelmont) en este diario, de que hay una responsabilidad originaria en fallas de construcción y una debilidad específica en la calidad de la soldadura y de los pernos del tramo siniestrado.

La tragedia paralizó desde el primer día al gobierno federal y al de la ciudad, que trataron de rebajar el hecho a la condición de un “incidente” y descuidaron a las víctimas y a sus familias. Apareció desde el primer día un forcejeo interno sobre la responsabilidad política del siniestro.

¿Había que atribuirlo al “mal mantenimiento”, es decir, a Miguel Ángel Mancera y Claudia Sheinbaum, sucesores de Ebrard en el gobierno de la ciudad, o a las malas decisiones de origen tomadas por el propio Ebrard, responsable político de la obra? Los peritos han encontrado que la responsabilidad fundamental es de origen, y quizá en su informe de hoy añadan algunas responsabilidades para las fases de mantenimiento. Sheinbaum salió mejor librada de los peritajes, pero no del maltrato a los deudos de las víctimas, que la demandarán en Estados Unidos, y mucho menos del resultado de las elecciones, que le arrebataron media Ciudad de México.

Ha culpado de esto último a “la guerra sucia“ y, subrepticiamente, al senador Ricardo Monreal, tercero en discordia como precandidato presidencial de Morena. Según los rumores internos, Monreal habría moldeado en contra de Sheinbaum parte de las elecciones capitalinas, en particular las de la delegación Cuauhtémoc, corazón político de la urbe. No ha terminado junio y ya Morena tiene una crisis de sucesión presidencial.

Muchos dudan de que la oposición que se hizo presente el 6 de junio pueda mantener sus alianzas. Pero las únicas fracturas, las únicas batallas abiertas hasta hoy entre las fuerzas que contendieron el 6 de junio son las que sufre Morena. No sé si deban preocuparse mucho, ya que dicen tener candidatos presidenciales para aventar para arriba, para dar y prestar. No se ve realmente el gran daño de que pierdan tres.

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