Con un sólido portafolio de contenidos exclusivos, el empresario regiomontano Ángel Remigio González González ha podido afrontar a las televisoras de paga y las multiplataformas. En la consolidación de su red latinoamericana de medios electrónicos, que pronto celebrará 35 años, trabajaba desde hace una década.

En el peñismo no prosperó su primer intento por acceder a una concesión de un canal de televisión abierta. En busca de otras oportunidades, el Fantasma pudo aterrizar en El Salvador, a finales del gobierno de Mauricio Funes. Con buenas conexiones con la comandancia del frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, inició con la compra de una estación de radio —Sonora FM— y una estación de televisión analógica que no usaba la Universidad Tecnológica.

En el 2014, Salvador Sánchez Cerén ganó la elección presidencial en aquella nación centroamericana y el duopolio de medios electrónicos se oponía a la expansión del empresario mexicano, quien pudo consolidar su posición con el traspaso del Canal 12 —entonces afiliado a TV Azteca—, que negoció con Raymundo Alonso.

En la negociación con Ricardo Vázquez, entonces director de televisoras regionales del consorcio azteca, González González aceptó que Jorge Carbajo Kalkach —hijo del famoso presentador de la televisión mexicana— quedara al frente de esa emisora.

Casi al mismo tiempo de su incursión en aquella nación centroamericana, invirtió en Canal 9, de Argentina. Para cerrar esa operación reclutó al abogado Carlos Lorefice Lynch, quien con rapidez comenzó a ascender en el organigrama de Albavisión y creó una estructura paralela para controlar a las emisoras en todo el continente.

Ese ascenso vertiginoso terminó en el 2017, cuando una auditoría interna detectó un faltante de 50 millones de dólares en la operación argentina y un informe externo reveló otro desfalco en El Salvador. González González ordenó el traslado inmediato de Carbajo a México, pero Lorefice decidió promoverlo a Ecuador.

El empresario mexicano y el abogado argentino desde entonces dirimen sus diferencias en los tribunales. En Estados Unidos, González demandó a Lorefice. Y en Argentina vino una contraofensiva que podría llevarlos al banquillo de los acusados.

A mediados de la semana pasada, reportó la prensa local, la jueza María Servini admitió la causa, por los delitos de falsificación de instrumento público y estafa en grado de tentativa, que en 2019 denunció Lorefice Lynch, quien supuestamente adquirió 65% de las acciones de Grupo Belleville Holdings LLC, dueño de Canal 9, tras erogar 20 millones de dólares.

Mientras conoce el testimonio de las partes y analiza las probanzas, la magistrada ordenó el embargo de los bienes de González por 100 millones de pesos y citó a una audiencia vía Zoom.

González tenía estancias intermitentes en la Ciudad de México y Monterrey hasta el 2019, cuando cumplió con el confinamiento sanitario en Miami-Dade. Ese condado de Florida también fue refugio de otros tycoons de los medios electrónicos mexicanos, entre quienes destacan Manuel Arroyo Rodríguez, de Laumann, y José Aguirre, de Star Group.

La pandemia ralentizó sus planes. La pendular democracia latinoamericana no ha favoreció las perspectivas de expansión de Albavisión. En tierras aztecas, con discreción, han ampliado la señal del Canal 13 en Michoacán, en el Altiplano —el corredor Puebla-Tlaxcala— y en la Península de Yucatán, con emisiones locales en Tabasco y Chiapas. Con esa presencia regional actualmente cubre 12 estados de la República, en los que radica 40% de la población mexicana. A más tardar en un año, de acuerdo con fuentes familiarizadas con las operaciones de esas emisoras, iniciará transmisiones en Guadalajara y Monterrey.