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Si, en este momento, Olga Sánchez Cordero gana un dineral y, además de ese dineral, ha trabajado medio siglo con emolumentos altísimos, resulta natural una pregunta: ¿Cuál es el problema de que posea un penthouse de 11 millones de pesos en Houston?

Pues… ninguno, salvo que, el régimen para el que ella trabaja como jefa de la política interior, ha demonizado el dinero como si fuera un eccema supurado que debe ser saneado, como escribiera Carilda Oliver, “con una esponja de vinagre, con un poco de asco”.

¿Un depa de 11 millones? ¿Una mujer de 73 años y que lleva 50 trabajando? ¡Por favor! Sánchez Cordero ha sido ministra de la Corte, notaria pública, magistrada del Tribunal Superior de Justicia del DF, abogada, profesora universitaria…

Mal ejemplo sería esta respetada profesional para las nuevas generaciones y su propia familia si, con tantos años de trabajo, no hubiese sido capaz de comprar un depa de 11 millones de pesos. Pero la señora se ha deshecho en explicaciones: “Fue pagado peso a peso… he trabajado…”

¿Por qué? Para empezar, porque su jefe asegura vivir con 200 pesos y nunca haber poseído tarjetas de crédito o débito, tampoco inmuebles u otras propiedades. “Nunca me ha interesado el dinero, lucho por ideales, por principios”, ha asegurado.

Si el propio jefe predica con el ejemplo de honorificar la pobreza, se entiende que todos los subordinados sientan horror a parecer ricos. Incluso, la secretaria de la Función Pública considera que los ingresos de todos los mexicanos deben ajustarse a una “nueva moralidad”.

En esa línea, este gobierno eliminó la pensión que pagaba el Estado a los expresidentes de la República. Sin embargo, como exministra, la misma Sánchez Cordero está pensionada al mes con 53 mil pesos más que los expresidentes: 258 mil, ella; y 205 mil recibían ellos.

Y, por su historial laboral en la Corte, obtiene, además:

—25 mil pesos cada 30 días por concepto de jubilación por parte del ISSSTE.

—Apoyos en gastos de alimentación sin límite establecido.

—Aguinaldo de alrededor de 344 mil pesos.

—Pago de telefonía celular y un seguro de gastos médicos mayores.

—Personal de ayudantía pagado por el Estado y designado por la Corte.

—Dos vehículos que son sustituidos cada cuatro años “o antes si es necesario”.

—En caso de fallecimiento, su cónyuge y sus hijos tendrán derecho al 50 por ciento del haber del retiro.

Si se tienen en cuenta todos estos ingresos y todos los años de trabajo, no tendría que ser la gran nota el penthouse de Sánchez Cordero en Houston. La gran nota la ha dado el régimen que ella defiende y que propugna el culto a la miseria.

Y al robo por necesidad.